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Predicaciones · Clase · ¿Cómo hacer discípulos?

¿Qué es un discípulo? El yugo del rabí

Transcripción completa de una clase, con las palabras de Daniel Lira; solo se añadieron subtítulos, párrafos y puntuación, y se limpiaron muletillas, repeticiones y errores de transcripción. Publicada en en Intensivo Convivencia en línea.

Del corazón a la definición

Hasta ahora nos hemos enfocado en situaciones del corazón o situaciones realmente de la esencia de hacer discípulos: por qué hacemos discípulos y qué es lo que buscamos, que, en resumen, es enamorarnos tanto de Dios que no nos quede de otra más que contarle a todo el mundo y ayudar a otros a que se enamoren igual de Dios. Que tengan su propio camino a Emaús, que descubran a Jesús, que puedan ser íntimos con Jesús, que dejen que su corazón arda y que eso mismo haga que vayan. Y terminamos enfocándonos en cómo podemos lograr esto. Y decíamos: nosotros no nos metemos con su pecado. Dejamos que el Espíritu Santo haga eso, que el Espíritu Santo convenza de pecado, que el Espíritu Santo convenza de arrepentimiento.

Y nosotros acompañamos en este proceso, en este proceso de que las personas se enamoren de Jesús en esencia, y la manera en la que lo hacemos es a través de la obediencia. Vamos viendo cómo estas personas se enamoran de Jesús, se enamoran del mensaje y empiezan a obedecer a Jesús. Y ahora nos vamos a pasar a la parte más práctica, ahora sí, más técnica, de cómo hacemos eso y cómo observamos que las personas realmente estén avanzando y que estén obedeciendo a Cristo, y no simplemente estemos imaginando que estamos avanzando en este proceso, sino realmente ver quién está dando fruto y quién no está dando fruto. Y para eso quiero responder primero a la pregunta: ¿qué es un discípulo?

Alumno moderno vs. discípulo

Estamos hablando de hacer discípulos, alcance y seguimiento es hacer discípulos, y la respuesta es muy sencilla. Un discípulo… La palabra discípulo significa enseñado. Esto implica que hay un maestro y que hay un alumno. Ahora, cuando tú y yo pensamos en maestro y alumno, estamos pensando en clases. Estamos pensando en este método tradicional en el que nos sentamos, yo aprendo, tomo notas y descargo el contenido a mi mente de lo que el maestro tenía, y entonces voy por la vida y continúo en eso. Pero en los tiempos de Jesús, esto era distinto. Era más acerca de un rabí y la manera en la que funcionaba todo en la cultura hebrea acerca de un discípulo, de un rabí o de un maestro era un poco distinta.

¿Entonces qué era un rabí? Tenía varios puntos importantes que lo consideraban. Número uno: el rabí, o el maestro, tenía la autoridad para interpretar las Escrituras a fin de llevar una vida con rectitud. Le daban esta autoridad de interpretar la palabra de Dios de una manera práctica para poder llevarla a la vida útil. Y esa vida útil, que fuera una vida de rectitud, una vida alineada al carácter de Dios. Número dos: el maestro elegía a los discípulos, no al revés. No como ahora que tú te suscribes a una clase o que tú te metes a la universidad y escoges, inclusive haciendo el horario, a tu maestro.

Escoges de los diferentes catálogos que hay. No, aquí era distinto. Era el rabí el que escogía a su discípulo. No era lo mismo que otras personas aprendieran del rabí, de sus dichos, a ser un discípulo. El rabí escogía a este discípulo. Y el punto tres es que esto le daba la oportunidad de hacer vida juntos, de vivir en intimidad. Permitía esta intimidad, la manera de la cercanía, de poder hacer preguntas y contestar preguntas del día a día, de la vida cotidiana, acerca de las Escrituras y también acerca de la enseñanza específica de este rabí, o sea, lo que llamábamos yugo. Era específicamente la enseñanza de ese maestro, y los discípulos tomaban ese yugo y aprendían de él y empezaban a aplicarlo.

El yugo del rabí y la imitación

Pero era íntimo. Esto lo llevaba a la emulación. Entonces tenían la autoridad para interpretar, o se les daba esta autoridad para interpretar. Ellos escogían a sus discípulos, los cuales empezaban a tener una vida íntima o cercana. Por decirlo de otra manera, con el objetivo de emular, el discípulo busca replicar en todas las áreas de su vida a su maestro, o sea, seguir sus pasos. Cuando decimos seguir a Jesús o ser un discípulo de Jesús, esto es lo que estamos diciendo. Le hemos dado la autoridad para interpretar las Escrituras y bueno, él es la palabra. Realmente, él no necesita que nosotros le demos la autoridad, simplemente que creamos que él es esa autoridad.

Él es la palabra, él es el verbo hecho carne y él escoge a sus discípulos. Así que si tú estás aquí, recuerda: él te escogió, él te eligió y él te llamó a ti específicamente para estar aquí el día de hoy. Y no sólo eso, sino que también aquellos que nosotros queremos llevar a ser discípulos de Cristo, es él mismo el que los escoge. Por eso es el trabajo del Espíritu Santo convencer de pecado, de arrepentimiento y guiarlos a seguir. Entonces emulaban en todas las áreas como nosotros buscamos emular el carácter de Cristo.

Y, por último, había muchas veces esta idea de un rabí o un maestro itinerante, que era este estilo nómada, que no era establecido en una sinagoga como tal, sino que iba de sinagoga en sinagoga o de ciudad en ciudad dando sus enseñanzas, y los discípulos lo iban siguiendo a través de esto, y estos eran generalmente recibidos o hospedados en la comunidad por alguien local como una muestra de respeto y honor. Y este es el último punto de lo que tenía un maestro. El maestro siempre tenía este estatus de respeto y de honor en el que cuando él estaba ahí, había todo un protocolo.

Respeto y honor al maestro

Tal vez recordarás esta historia de cuando la mujer rompe un alabastro a los pies de Jesús. Y la razón o la tradición detrás de esto es que cuando un maestro, cuando un rabí, entraba a una casa como invitado, había ciertos rituales. Entre ellos se les ungía con una gota de aceite en la frente, se les lavaba los pies, había todo un ritual y en esta escena es bien importante, es bien interesante, y hablando específicamente de esta honra y respeto, porque cuando ella hace esto y los discípulos se enojan, o los fariseos y los escribas que estaban ahí también se enojan, Jesús, volteándolos a ver, voltea a ver a la mujer y les contesta a ellos diciéndoles: esta mujer me ungió con lo más preciado que tenía y me lavó los pies con sus lágrimas. Ustedes no pudieron hacerlo, pero ella lo dio todo como una muestra de decir: me rehúso a pensar que el maestro Jesús, que nuestro Salvador, que vino y que encarnó, va a ser simplemente ungido con una gota de aceite de mi vida y va a ser lavado sus pies con agua que tengo ahí guardada, sino que mi vida completa va a ungir su vida como un alabastro, como un aroma agradable para él, y mis lágrimas de amor serán las que limpien sus pies, porque él es esa honra y respeto. Él merece esa honra y respeto.

Una relación, no solo enseñanza

Él merece la gloria, él lo merece todo. Por tanto, la definición de un discípulo nosotros debemos destacarla solamente en relación de este maestro, de este rabí. No es solamente el enseñado, como el término como tal lo dice, sino que un discípulo es un seguidor, un emulador, un replicador. Es el que en raíz de intimidad, se convierte hacia el carácter de su maestro. Es simplemente una persona que busca replicar el carácter del maestro, seguirlo y obedecerlo en todo momento. Ahora, los cuatro puntos son: elegido por su maestro, es íntimo con su maestro, sigue a su maestro… Y esto, seguir a su maestro —quiero solo aclarar algo importante—, se da en obediencia automática.

No es como… una vez que te escogió, es la honra de estar con él. No estás cuestionando al rabí, estás siguiendo al rabí, estás obedeciendo al rabí y muchas veces esperas la siguiente instrucción y acatas la instrucción. Hoy cenaremos y dormiremos aquí, entonces es ahí. Hoy caminaremos hacia acá, entonces es hacia acá y entonces se va haciendo esta emulación. Y al final del día, el discípulo se convierte como el maestro y es por eso que nosotros, tú y yo, nos llamamos cristianos. Al principio fue un término peyorativo, un término que se usaba como para disminuir: los minicristos, los pequeños cristos. Pero la comunidad cristiana o los seguidores del camino, los seguidores de Cristo, lo tomaron como honra y respeto, diciendo: si yo soy como aquel Cristo, yo soy como mi maestro, emulo a mi maestro y me convierto como él y, por lo tanto, soy un cristiano, soy un minicristo. ¿Por qué? Porque sigo, emulo y camino como mi maestro lo hace. ¿Por qué?

Las citas bíblicas se reproducen como se leyeron en la clase. Video original: «¿Cómo hacer discípulos? — 05 - ¿Qué es un discípulo?», canal de YouTube de Daniel Lira (@danielliraserhan).

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