Transcripción completa de una clase, con las palabras de Daniel Lira; solo se añadieron subtítulos, párrafos y puntuación, y se limpiaron muletillas, repeticiones y errores de transcripción. Publicada en en Intensivo Convivencia en línea.
De la misión a la vida práctica
Transicionando en la sesión pasada de la misión a la vida práctica de un creyente, terminamos viendo cómo el ministerio de la encarnación nos puede llevar al sufrimiento. Ahora, quiero ser bien claro, estamos entrando a la parte práctica. La parte del sufrimiento es la parte práctica de los temas que habíamos hablado de teología, misión y vida práctica. ¿Y cuál es el punto para resumir lo que hablamos en la sesión pasada del sufrimiento? Es que no se desanimen por el sufrimiento, no que busquemos el sufrimiento, no que estemos esperando el sufrimiento, sino que cuando por la causa de Cristo suframos, no nos desanimemos, sino que más bien recordemos que somos testimonio de la obra de Dios y ahí nos podamos alegrar porque se está cumpliendo el plan hacia el propósito de Dios.
Así que hoy vamos a seguir viendo estos temas prácticos, sabiendo que el primero es no desanimarnos por el sufrimiento, el segundo siendo librémonos del engaño, seamos libres del engaño. Una vida práctica como un creyente que está alineada a todo lo que ha hablado Pablo en sus cartas es no desanimado por el sufrimiento, libre del engaño y manteniendo la mirada fija en Cristo. Estos son tres temas que vamos a hablar y vamos a terminar hablando de cómo en las relaciones esto se ve a través de el someternos unos a los otros por amor. Entonces, el sufrimiento no nos desanima porque es por amor, es por causa del otro, apuntándolos a Cristo para edificar al cuerpo y edificar a las personas acercándolos a él.
Y entonces, en la manera práctica de vivir libres del engaño, aunque ya lo hemos mencionado varias veces sobre este ministerio en el que la unidad, la diversidad nos lleva a la madurez, de manera práctica, vivimos libres del engaño de otras filosofías. Y me voy a meter un poco a estos temas de filosofías de manera bien rápida, pero es que tu cosmovisión, o la manera en la que ves el mundo, o la filosofía detrás de lo que entiendes del mundo, va a informar tu estilo de vida y principalmente, nuestras vidas han sido influenciadas por una filosofía griega helenista que no vemos en la Biblia. Y al leer la Biblia, cada vez más somos inmersos en la cultura bíblica, principalmente en la cultura hebrea, en la que fue hablada y transmitida la palabra y nos habla de lo que es los cielos y la tierra, de lo que es el inicio, de lo que es el fin.
Filosofías del mundo
Y hay filosofías como la griega que se han ido extendiendo, pero cada vez más estas filosofías crecen y crecen. Y hay más, y hay distintas, y hay unas que parecen similares. Y lo que sucede es que muchas de ellas contienen una parte de verdad, una pequeña porción de verdad mezclada con mucha mentira. Así que cuando conocemos o vemos esa pequeña parte de verdad, podemos caer en ese engaño. Sin embargo, nosotros hemos sido llamados a librarnos del engaño y no ver las pequeñas partes de verdad, sino la verdad completa y esa verdad se llama Jesús. Él es la verdad, Él es el camino, Él es la vida.
Todo fuera de Jesús, todo fuera de su palabra viva y eficaz, de lo que Dios ha hablado aquí a través de sus profetas, a través de los apóstoles, a través de los escritos y de la sabiduría que está aquí. Todo lo demás puede llevarnos a caer en el engaño. Dice fácilmente Efesios 5:6. Dice que nadie los engañe con palabras vanas, pues por causa de estas cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia. Por tanto, no sean partícipes en ellos, porque antes eran de tinieblas, pero ahora son luz en el Señor. Por lo tanto, anden como hijos de luz, porque el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad.
Seamos libres del engaño, no dejemos que nos engañen con filosofías interesantes que puedan hacer sentido racional o lógico, sino que nosotros podamos estar bajo la luz, porque la luz produce cosas buenas, rectas y verdaderas. Y una vez exponiéndonos a la luz, esta luz hace que todo sea visible. ¿Cómo hago para librarme del engaño? Bueno, acércate a la luz. De nuevo, ¿quién es la luz? La luz es Jesús. Él es la verdad, Él es el camino, Él es la vida. No necesitamos nada fuera de Él para entender de qué se trata la vida, hacia dónde va la vida y cómo está construido todo el cosmos.
Te invito a que tomen más de nuestras clases de panorama, como la de panorama de Antiguo Testamento, o la geografía e historia de Israel en el Antiguo Testamento, los evangelios, para que puedas ir construyendo cada vez más un marco de referencia de cuál sí es la verdad y cuál es la mentira. Entonces, Libres del Engaño nos lleva a la siguiente parte, que es mantener la mirada fija en Cristo. Bueno, no es clase de filosofía y no entraremos a las diferentes filosofías, simplemente cómo nos libramos de esto, manteniendo la mirada fija en Cristo. Hay tantas filosofías y hay tantos engaños que sería difícil tratar de desmentir todos y desglosar todos y tratar de hacer una clase filosófica que nos podría confundir incluso más.
Tantos engaños
Sin embargo, manteniendo fija la mirada en Cristo y buscando a Cristo y preguntando a Cristo sobre Él, ¿y qué dice realmente la palabra? Podemos entonces librarnos del engaño. Por lo tanto, seguimos leyendo Efesios, nos pasaremos a Filipenses y luego a Colosenses, pero en Efesios seguimos leyendo cómo Él nos habla de que seamos imitadores de Cristo. ¿Cómo somos imitadores de Cristo? Efesios 5:10, terminando de hablarles de que seamos libres del engaño, nos da el resultado. ¿Cómo seré libre del engaño? Examinen qué es lo que agrada al Señor.
No participen en obras estériles de las tinieblas, sino que desenmascárenlas, porque es vergonzoso aún hablar de estas cosas que hacen en secreto. La primera manera es examinando lo que le agrada a Dios. Esto nos puede llevar a caer un poco en religiosidad y en qué está bien, qué está mal, no hagas esto, tú no hagas esto, sí haces esto, sí haces eso. Pero es que así no funciona. Imagina que estás en una relación, ya sea con tu esposa o que estás apenas en el enamoramiento. Recuerda esas etapas, esos momentos, y es como si dijeras: examina lo que le gusta a esta persona, a tu esposa o a tu esposo, y dijéramos: bueno, voy a leer un libro que dice que le gustan los esposos, que le gustan las esposas, y entonces agarras y empiezas a hacer todo esto y dices: pero no está.
pero no está funcionando. Es que tu esposo probablemente es un individuo que tiene sus propios gustos, que tiene su propia personalidad, que Dios lo diseñó de cierta manera, y hay cosas que le gustan y le agradan, que a lo mejor a otros hombres no le agradan en el libreto o de alguna otra manera. Y es lo mismo con tu esposa. Tal vez dice, regálale chocolates, y a tu esposa no le gusta, a lo mejor es alérgica a los chocolates. Entonces no estoy hablando de religiosidad y de reglas que tenemos que hacer, y decir, es que a Dios le gusta que me levante a las cinco de la mañana a orar.
Pues tal vez a alguien le funciona eso, porque la manera en que se relaciona con Dios es a las cinco de la mañana, y eso lo llena de gozo, y lo llena de paz, y puede continuar su día. Pero hay gente que a las cinco de la mañana no carbura, no funciona. Yo a las cinco de la mañana lo he intentado, y no funciono, no puedo hablar con Dios. Y no creo que le agrade a Dios estar conmigo a las cinco de la mañana, cuando no he desayunado, no he comido, no tengo la energía para estar con Él, para leer, para aprender de Él. Entonces la invitación es, examina de manera íntima qué le agrada al Señor.
Examina qué agrada al Señor
Sí habrá algunas cosas que son generales, pero habrá otras más específicas que son para ti. La invitación es acércate a Él, conócelo como persona real, preséntate, pregúntale, ¿te agrada esto de lo que hago? ¿Esto que estoy haciendo será que te agrada o será que lo aprendí de alguien más? ¿Será que esto está funcionando en nuestra relación o tenemos que cambiarlo? En Filipenses nos habla ahora de otra manera. He examinado lo que le agrada a Dios y eso nos va a llevar a ser llenos del Espíritu Santo. Pero Filipenses, entonces, llenos del Espíritu Santo, sabiendo que en Él lo tenemos, Pablo en Filipenses escribe algo bien interesante.
Y habla él del contentamiento. En Filipenses 4:11. Dice, desde el 10, me alegré grandemente en el Señor de que al fin han reavivado su cuidado para conmigo. Le está hablando a los Filipenses porque ellos le han reavivado el cuidado, le han dado una ofrenda, le han estado ayudando en su salud, en su tema mientras está en la cárcel. Pero dice, en verdad, antes se preocupaban, pero les faltaba la oportunidad. Yo sé que se preocupaban, pero no habían podido enviarme algo. Y ahora me alegro. Y está alegre de esto, pero luego hace estas frases que de verdad me retan y que creo que nos pueden retar a todos.
Y dice, no es que hable porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme cualquiera sea mi situación. Sé vivir en pobreza y sé vivir en prosperidad. En todo y por todo he aprendido el secreto, tanto de estar saciado como de tener hambre, de tener abundancia como de sufrir necesidad. Porque todo lo puedo en Cristo que me fortalece. La segunda parte práctica, manteniendo nuestra mirada fija en Cristo, es que aún en la pobreza o en la escasez, en la abundancia, o teniéndolo todo o no teniéndolo nada, nuestra fortaleza proviene de Jesús. Nuestro firmamento, nuestro fundamento proviene de Jesús. En Él hallamos contentamiento. Qué increíble es cuando lo podemos tener todo.
Cuando todo puede funcionar y todo nos puede ir bien. Pero dentro de esto, también tenemos que tener cuidado de librarnos del engaño, de la abundancia. De creer que es en la abundancia que lo podemos. Que es en la abundancia y en la riqueza y en el que todo va bien, que estamos firmes. No. Incluso ahí es por Cristo. Ahí es Cristo quien nos fortalece. Y de la misma manera, es fácil caer en el engaño al no tener esta mirada fija en Cristo cuando no lo tenemos. Y no tenemos nada. Y estamos pensando todo el tiempo como, si Dios me amara, me daría esto. Si Dios estuviera conmigo, me daría esto.
La mirada fija en Cristo
No caigas en este engaño. Mantén tu mirada fija en Cristo, en lo que ya ha hecho, porque Él es tu fortaleza. En tu debilidad, Él se fortalece. En nuestra humildad, Él es exaltado. En nuestra falta de Él, encontramos a Cristo. En la abundancia de Él, encontramos también a Cristo. Manteniendo nuestra mirada fijamente en Él. Y por último, para terminar este tema de estar firmes en la mirada de Cristo, podemos ver en Colosenses, como Dios dice, si tú has llegado a Cristo, y tú hoy has entregado tu vida a Cristo, y tú entonces puedes empezar a imitar a Cristo, examinar lo que le agrada, aprender a vivir con todo y con nada.
Empezarás a hacer raíces profundas, arraigarte firmemente, edificándote en Él. Y el mismo Colosenses, capítulo 3, dice, Busquen entonces las cosas de arriba. Porque ahí es donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Pongan la mira en las cosas de arriba y no en las de la tierra. Saltándonos al 14, dice, Sobre todas estas cosas, vístanse del amor, que es el vínculo de la unidad, y hagan todo en el nombre de Jesús. Haciéndolo todo como si lo hicieran para Él.
De nuevo, ¿cómo mantengo mi mirada fija en Cristo? ¿Cómo soy libre del engaño? Número uno, examina qué le gusta a Dios. Número dos, aprende a estar contento y a entender que tu fortaleza proviene de Cristo. Y número tres, mantente firmemente arraigado en Él, volteando siempre la mirada a donde Él está. Sentado en el trono a la diestra del Padre, esperando pacientemente el día de su regreso. Y sabiendo que Él nos ha dejado su Espíritu Santo, para que en este tiempo seamos guiados, consolados y defendidos por Él.
Mantengámonos siempre en ánimo, aún en el sufrimiento, no nos desanimemos. Seamos libres del engaño. Y todo esto lo vamos a lograr siempre y cuando nuestra mirada esté fija en Cristo.
Las citas bíblicas se reproducen como se leyeron en la clase. Video original: «Cartas de Pablo desde la cárcel — 10 - Libres del engaño», canal de YouTube de Daniel Lira (@danielliraserhan).