Monterrey, N.L.Maestro de la Biblia · MDiv en curso, Talbot

Clases adaptadas · Orígenes (Estudio 12:2)

Números: las siete lámparas y los levitas como un don

La luz en el centro antes de entrar al desierto, los levitas dados como regalo y las trompetas que llaman a marchar

Adaptado con ayuda de IA a partir de una clase en vivo.

Resumen

Justo antes de entrar al desierto, Dios manda encender las siete lámparas que alumbran delante del candelabro. Daniel ve aquí el fundamento de Apocalipsis: Cristo es la luz en el centro y las lámparas, la iglesia, lo alumbran y alumbran su camino antes de otro desierto. No vamos solos ni en nuestra dirección. Luego los levitas son presentados como ofrenda mecida y dados como un don para hacer expiación: así es Cristo, que no solo expía, sino que se nos da como regalo. La nube guía, y las trompetas recuerdan las fiestas y llaman a ponerse en marcha.

Puntos clave

  • «Las siete lámparas alumbrarán al frente del candelabro» (Núm. 8:2): se encienden justo antes del desierto.
  • En Apocalipsis Cristo es la luz en el centro y las lámparas, la iglesia, alumbran su camino.
  • Primero vamos a la luz, y vamos como un cuerpo, en su dirección, no en la nuestra.
  • Dios dio a los levitas «como un don» para hacer expiación (Núm. 8:19); así se nos da Cristo.
  • Las trompetas son recordatorio delante de Dios y llamado a ponerse en marcha (Núm. 10:10).

Dios en el centro

En esta sesión vamos a tomar los capítulos 8 al 10. De nuevo, ya están preparados, ya está listo el pueblo, pero pasan algunas cosas en estos capítulos que le recuerdan de nuevo al pueblo que Dios está en el centro. Esta es la temática más importante, y por eso sigo recordando los dos árboles. Los dos árboles hablan de la dependencia de Dios o la independencia de Dios. Esta decisión que tiene que tomar el pueblo, y que tiene que tomar cada ser humano: entre amarse a sí mismo o amar a Dios, entre amar al mundo o amar a Dios, entre amar a Satanás y lo que él ofrece o amar al Señor porque Él nos ha amado primero. Hay algo en el capítulo 8 que a mí me impactó, y por lo cual quise separar esta sesión para hablar un poco más de Cristo.

Las siete lámparas

En el capítulo 8, el Señor le dice a Moisés desde esta tienda:

«Habla a Aarón y dile: “Cuando pongas las lámparas, las siete lámparas alumbrarán al frente del candelabro”» (Núm. 8:2).

Hay una menorá, hay un candelabro, pero luego hay siete lámparas que alumbran delante del candelabro. Y en este punto se acaban los versículos, hasta el versículo 4, y no hay más explicación. Simplemente dice: esto vas a hacer, vas a poner estas luces que van a alumbrar el camino delante del candelabro. Antes de salir, prende las lámparas; esto es lo que tienes que hacer.

Y cuando yo lo leía, me era imposible no pensar en Apocalipsis. El libro de Apocalipsis, que a veces vemos como un libro bien difícil de interpretar. Claro que es difícil de interpretar, a menos que hayas leído el Antiguo Testamento. A menos que entiendas y sepas lo que aquí se está diciendo. ¿Por qué? Porque el libro de Apocalipsis abre diciendo que Jesús es la luz. Y es una luz que brilla y que alumbra. Es una luz increíble.

Pero alrededor de ella hay siete lámparas. Y siempre me pareció algo extraño. ¿Por qué habría siete lámparas si en medio ya hay una luz? ¿Por qué serían necesarias, si ya hay una luz, y es la luz que irradia más que cualquier cosa? Y creo yo que está hablando de estos versículos. Eventualmente, en el mismo Apocalipsis, se dice que esas lámparas son la comunidad, la congregación, las siete iglesias.

¿Qué hacen? Alumbran. Y alumbran a Cristo. Pero también alumbran el camino de Cristo. Siguen la lámpara. El fundamento de eso está justo aquí. ¿Y por qué es importante esto? Porque estas lámparas se encienden y se mantienen encendidas justo antes de entrar al desierto. De la misma manera, en el libro de Apocalipsis estas lámparas nos recuerdan que estamos a punto de entrar en una época de desierto: la gran tribulación.

Ahora, no es tema de escatología. Simplemente quería traer a la mente que en este capítulo número 8 lo que se está poniendo en el centro es a Cristo Jesús. La luz de este mundo. Él es la luz. Es importante retomar esto y decir: Él está en el centro. Porque tú y yo queremos salir al mundo y conquistar. "El Señor me ha dado todo lo que la planta de mi pie toque", y empezamos a decir ciertas cosas. Pero se nos olvida que primero tenemos que ir a la luz. Que la luz, la lámpara a nuestros pies, es el Señor, el que ilumina nuestro camino. Y que no vamos solos, sino que vamos como un cuerpo. En su dirección, no en la nuestra.

Los levitas, un don

El resto del capítulo 8 nos recuerda una vez más a los levitas, y los sacrificios y la purificación de estos levitas. Si Dios está en el centro, si Él es la luz, los levitas deben mantenerse puros, santificados. ¿Para qué? Porque ellos representan al pueblo ante Dios. Y es literal: tú puedes ver en el capítulo 8, versículo 11, que Aarón presenta a los levitas delante del Señor como una ofrenda mecida. Como una ofrenda de parte del pueblo. Versículo 16:

«Porque son enteramente dedicados para Mí de entre los israelitas. Los he tomado para Mí en lugar de todo primer fruto de la matriz, los primogénitos de todos los israelitas» (Núm. 8:16).

Y el versículo 19:

«Y he dado a los levitas como un don a Aarón y a sus hijos de entre los israelitas, para cumplir el ministerio de los israelitas en la tienda de reunión y para hacer expiación en favor de los israelitas» (Núm. 8:19).

Como un don. Como un regalo. En resumen, una vez más, Dios está en el centro, y para poder acercarnos a Él, Dios le dio al pueblo los levitas para hacer expiación; se los dio en su lugar. Pero también se los dio como un regalo. Este es el Señor. Este es Cristo. Y esta es la gracia. No solamente hizo expiación del pecado. No solamente nos limpia del pecado. No solamente nos permite acercarnos al Señor, sino que también se nos es dado como un regalo. Se nos es dado como un don. Nos ha sellado con su Espíritu Santo. Entonces: el Señor en el centro, como la luz que ilumina; las lámparas representando a todo el cuerpo; y los levitas como regalo, como expiación por los demás.

La nube y las trompetas

Y del capítulo 9 en adelante nos empieza a recordar los ciclos que vimos en Levítico. La Pascua. La celebran, y después se ponen en marcha. Celebrarás la Pascua y tendrás entonces la ley de la Pascua. Y la nube seguía sobre el tabernáculo. Cuando se levantaba, el pueblo se levantaba. Y cuando reposaba, el pueblo reposaba. En total, en el libro de Números van a ser aproximadamente 19 lugares en los que se detienen y en los que van caminando con el Señor. En total, 40 años.

Y justo antes de salir a la guerra vemos las trompetas, en el capítulo número 10, unas trompetas que, si nos vamos hasta el versículo 10, serán recordatorio delante de su Dios:

«Asimismo, en el día de su alegría, en sus fiestas señaladas y en el primer día de sus meses, tocarán las trompetas durante sus holocaustos y durante los sacrificios de sus ofrendas de paz; y serán para ustedes como recordatorio delante de su Dios. Yo soy el Señor su Dios» (Núm. 10:10).

Harán las fiestas, harán cada una de estas cosas, desde la Pascua hasta la fiesta de las Trompetas, seguidas por las siguientes dos fiestas que vimos en Levítico, como recordatorio. Estas trompetas sirven de alarma para recordar las fiestas, pero también sirven de alarma para levantarse y ponerse en marcha.

Así concluye nuestra primera sección del libro de Números, que es el censo. Ahora veremos la marcha, el caminar del Sinaí a la tierra prometida de esta generación que ya contamos. Los 603 mil que están listos para la guerra van a caminar en el desierto y llegar a la tierra prometida. Y la pregunta es: ¿qué harán? ¿Tomarán posesión de ella? ¿O se entregarán a sus miedos, a su vergüenza, a sus propios deseos? En la siguiente sesión veremos los ciclos en los que ellos caen en el desierto.

Todas las citas bíblicas, salvo indicación contraria, han sido tomadas de la Nueva Biblia de las Américas (NBLA), © 2005 por The Lockman Foundation. Usadas con permiso.

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