Monterrey, N.L.Maestro de la Biblia · MDiv en curso, Talbot

Clases adaptadas · Orígenes (Estudio 12:2)

Números: el campamento en forma de cruz

Las doce tribus alrededor del tabernáculo y el precio de rescate de los primogénitos

Adaptado con ayuda de IA a partir de una clase en vivo.

Resumen

Si dibujas el campamento de Números 2 visto desde arriba, con el tabernáculo en el centro y cada bandera del tamaño de su número, Judá con 186,400 al oriente, Rubén al sur, Efraín al occidente y Dan al norte, aparece algo que no parece coincidencia: una forma de cruz. Sin ser dogmático, Daniel imagina al Señor viendo a su Hijo en el pueblo y descargando su ira en el futuro. Y en Números 3 los levitas rescatan a los primogénitos; los 273 que sobran se rescatan con cinco siclos. Una persona que se mantiene perfecta puede sustituir a todos los primogénitos: Jesús.

Puntos clave

  • Dios acomoda las tribus alrededor del tabernáculo; Judá, el campamento más grande, al oriente (Núm. 2:3, 9).
  • Dibujado a escala y visto desde arriba, el campamento parece una cruz; es una postura, no un dogma.
  • Los levitas son tomados en lugar de los primogénitos; los 273 que exceden se rescatan con cinco siclos (Núm. 3:46-47).
  • La paga del pecado es muerte: el primogénito es del Señor, pero es sustituido, como Isaac y como en la Pascua.
  • Solo una persona perfecta puede sustituir a todos: Jesús, en representación de toda la humanidad.

Ver solo lo que tenemos enfrente

En esta sesión quiero que regresemos un poco al capítulo 2. Quise separarla en vez de unirla porque he tratado de buscar que en esta serie de clases de Orígenes veamos solo lo que tenemos enfrente. Es bastante complicado, porque yo sé que en el fondo de tu mente y en toda tu esencia conoces a Cristo, lo ves y ves cómo ahí se encuentra. Y yo tengo que luchar contra mí mismo para no empezar a tomar de la realidad que ya vemos en Cristo y hablarla sobre este texto. Porque este texto es el que pone los fundamentos para lo que luego viene y entendemos en Cristo.

Sin embargo, es imposible no detenerme a notar algo, y quiero notar dos cosas: desde el orden que Dios le da al campamento y desde la primogenitura de los levitas. Si tú tomas el capítulo 2, te animo a que saques una hoja en blanco, porque voy a empezar a dictarte ciertas cosas para que podamos dibujarlo juntos. Al final te voy a dar la respuesta de lo que estoy imaginando, pero quiero que tú la descubras. Que tú la vayas viendo y que el Señor vaya abriendo tus ojos.

Ahora, también quiero aclarar que esta es una postura sobre el acomodo y el orden que Dios da. Existe otra, y por lo tanto no podemos ser dogmáticos con lo que estoy a punto de decir. Pero para mí, personalmente, veo muy complicado creer que esto es una simple coincidencia. Así que, si tú tomas tu hoja, quiero que notes cómo Dios acomoda el campamento y que lo veamos desde la altura, de arriba hacia abajo.

Dibujemos el campamento

Viéndolo de arriba hacia abajo, vemos en el capítulo 2 que va a acomodar a ciertas tribus, con cierta cantidad de personas, en diferentes lugares. En el centro de todos los campamentos está el arca, está el tabernáculo, y de ahí en adelante se van a ir acomodando las tribus. Dice el capítulo 2:

«Los que acampen al oriente, hacia la salida del sol, serán los de la bandera del campamento de Judá, según sus ejércitos» (Núm. 2:3).

Según sus ejércitos: ya no les está llamando sus personas, sino sus ejércitos. Recuerda, ahora es una formación, de alguna manera, militar, de conquista. Versículo 5: junto a él acampará la tribu de Isacar. Después, en el 7, la tribu de Zabulón. Judá representa a este campamento: Judá, Isacar y Zabulón, estas tres tribus. Y el total:

«El total de los enumerados del campamento de Judá: 186,400 según sus ejércitos. Ellos marcharán primero» (Núm. 2:9).

Entonces quiero que en tu hoja, viéndola como desde arriba, en el centro hagas un círculo que representa el tabernáculo. Y ahora sí, de tu lado derecho, que sería el oriente, donde sale el sol, está la bandera del campamento de Judá. Tienes que hacer un rectángulo del centro hacia la derecha, extendiéndose, y vas a escribir el número 186,400. Vamos a tratar de que estos números tengan un poquito de perspectiva en el tamaño. Todavía no te digo los demás, pero este es el más grande. Hacia la derecha vas a hacer un rectángulo, que es el más grande, y vas a poner el número 186,400. Este es el primer campamento, el campamento de Judá.

Al sur, es decir, hacia abajo de tu dibujo, está el campamento de la bandera de Rubén. Con él están Rubén, Simeón y Gad. Estas tres tribus se reúnen en sus ejércitos hacia el sur. El total, versículo 16, es de 151,450 según sus ejércitos. Así que harás un rectángulo hacia abajo y vas a poner el número 151,450. Entonces tienes el centro, tienes la bandera de Judá y ahora tienes la bandera de Rubén hacia abajo, en un rectángulo extendido.

Al occidente, versículo 18, está la bandera del campamento de Efraín. Junto con Efraín están Manasés y Benjamín. Es decir, hacia tu izquierda. En total, versículo 24, los enumerados del campamento de Efraín son 108,100 según sus ejércitos. Estos son los terceros, y vas a hacer un rectángulo y vas a poner 108,100. Y para finalizar, al norte está la bandera del campamento de Dan. Con él están Dan, Aser y Neftalí. En total, sus números son 157,600. Yo sé, son muchos números. El libro se llama Números, y por esto se llama Números.

Una forma de cruz

Pero si ya tienes tu dibujo, recuerda, vamos a tratar de que esté hecho a la medida de los números. Tienes en el centro el tabernáculo. Hacia tu derecha está el rectángulo más largo, que es el de la bandera de Judá. Hacia abajo y hacia arriba, hacia el sur y hacia el norte, tienes dos rectángulos que son prácticamente del mismo tamaño: 151 mil contra 157 mil. Y hacia la izquierda, el más corto de los rectángulos, de 108 mil.

Ahora, si tú haces el contorno de todos estos, el de Judá, luego hacia arriba, luego hacia la izquierda y luego hacia abajo, y lo ves como si lo estuviéramos viendo desde arriba, ¿qué imagen puedes ver? Debes de poder darte cuenta de que esta imagen se asemeja a algo. De nuevo, no quiero ser dogmático en ello. No estoy asegurando al 100% que así estaban acomodados. Pero académicamente hay quienes también lo dicen; hay teólogos que también dicen que este acomodo es muy probable. Y de ser así, visto desde arriba, lo que estás viendo es una forma de cruz. No sé si Dios, teniendo esto, estaba haciendo un guiño de lo que había de venir.

Cuando yo leo esto, me imagino, de nuevo, no hay nada nuevo, pero me imagino cómo desde aquí… Y te vas a dar cuenta de la rebeldía y de la infidelidad del pueblo. Pero desde aquí, el Señor, viendo la imagen más completa, podía ver a su Hijo amado y cómo el pueblo conformaba el cuerpo de Cristo. Este pueblo es el cuerpo, y la semilla iba a ser entregada por ellos. Y cuando los veía, tal vez en su ira, en su celo, en su santidad, podía querer consumirlos.

Pero al ver la imagen que había acomodado, podía ver a su Hijo y podía descargar su ira en el futuro. En el momento en el que su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, iba a tomar los pecados de todo ese pueblo y los iba a redimir. Se me hace demasiada coincidencia, pero es algo hermoso creer esto. Más adelante esto va a cobrar mucha más relevancia, más o menos para los capítulos 22 y 23.

El precio de rescate de los primogénitos

Añadido a esto, y sin poder quitarnos de la mente a Cristo, en el capítulo 3 se habla de los levitas. Recuerda que los levitas fueron tomados en lugar de los primogénitos. Y si tú te vas al versículo 40 del capítulo 3, te vas a dar cuenta de que lo dice otra vez, y lo repite varias veces:

«Entonces el Señor dijo a Moisés: “Cuenta a todos los primogénitos varones de los israelitas de un mes arriba, y haz una lista de sus nombres”» (Núm. 3:40).

Los levitas, en lugar de todos los primogénitos de los israelitas. Eso se repite en el versículo 45: toma a los levitas en lugar de los primogénitos de los israelitas y de su ganado. Y termina resultando que hay 273 primogénitos más y no alcanzan los levitas. Entonces dice:

«Y como precio de rescate por los 273 de los primogénitos de los israelitas que exceden a los levitas, tomarás cinco siclos (57 gramos de plata) por cada uno» (Núm. 3:46-47).

Es decir, los levitas compran a tu hijo. Ahora tú puedes rescatar a tu hijo para que siga siendo parte de tu familia y no sea dedicado al templo; puede permanecer contigo y con tu familia, tener descendencia, tener una heredad y tener una tierra, a costa de un levita, o, en el otro caso, de cinco siclos de plata, cinco monedas de plata. Sin poder quitarnos de la mente a Cristo, y uniéndolo a todos los mensajes que nos ha dado desde Génesis, desde Isaac: viene una semilla que va a sustituir, ¿a qué?, al primogénito. El primogénito debe morir.

La paga del pecado es muerte

El primogénito es del Señor. Iba a ser sacrificado, ¿por qué? Porque la paga del pecado es muerte. Adán pecó, y por consiguiente todos los demás seguimos pecando, porque la influencia del diablo, de la carne y del mundo sigue actuando sobre nosotros. Dios le pide a Abraham: dame a tu hijo. Habla específicamente de Isaac como el primogénito que abre el seno de su madre. Está todo el tema de Agar, pero estamos hablando del primogénito según su mujer, el que abrió el seno de su madre.

Este primogénito me lo vas a dar, pero va a ser sustituido. Lo vimos una vez más en el Éxodo, en la Pascua, en donde un cordero iba a sustituir a los primogénitos de toda una familia. Pero ahora vemos una cosa extra, algo que se añade: tú puedes redimir y rescatar a tu hijo, a tu primogénito, a cambio de una persona. Una persona que se iba a dedicar a relacionarse con Dios en lugar tuyo; en un sentido, a ponerse en la brecha, a interceder, a representarte a ti frente a Dios. En teoría, estos levitas son separados, dedicados, santificados aún más que todo el pueblo. Y deberían permanecer mucho más puros, mucho más cercanos y mucho más dedicados al Señor. Es decir, perfectos ante el Señor.

Estamos diciendo que una persona que se mantiene perfecta puede sustituir a todos los primogénitos de un pueblo. Cuando lo apuntamos a Jesús, nos damos cuenta de que solo hay una persona que es capaz de ser perfecta, de vivir en este mundo y de no pecar, y que fue Jesús. Cuando Él vino, en representación no solamente del pueblo judío sino de toda la humanidad, sustituyó nuestra vida por la suya. Cada vez que hablamos de los levitas, o de Aarón, o del sumo sacerdote, estamos hablando de esta realidad a la que apunta Cristo.

El pueblo se va a manchar. Eventualmente, en el libro de Números te vas a dar cuenta de que peca el pueblo. Pecan los levitas, pecan Moisés y Aarón; o sea, peca el sumo sacerdote. Los más cercanos al Señor se rebelan, escogen lo malo. Pero aun así, Dios sigue siendo fiel y provee una nueva oportunidad, como lo hace a través de su Hijo amado, la semilla. Todo esto es lo que representa el pueblo de Israel. En la siguiente sesión seguimos narrando la historia de Números y notando estos patrones importantes.

Todas las citas bíblicas, salvo indicación contraria, han sido tomadas de la Nueva Biblia de las Américas (NBLA), © 2005 por The Lockman Foundation. Usadas con permiso.

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