Texto completo del manuscrito de Daniel Lira para una predicación; solo se añadieron subtítulos y se corrigieron ortografía y puntuación. Predicada en en Convivencia Familiar Monterrey · Vértice.
Bienvenida a Vértice
Bienvenidos. Queremos decirles que Convivencia Familiar es una casa para todos y Vértice en especial es una familia. La iglesia completa es una familia y esta iglesia tiene múltiples habitaciones. Hay una que se llama Vértice y es en la que tú estás. Y honestamente, de todo corazón, te puedo decir que se vuelve una familia. Cuando tú te integras, eso es algo que me encanta, yo los veo, cuando no hay grupos conexión, se juntan. Cuando sí hay grupos conexión, se van a cenar. Cuando es fin de semana y alguien cumplió años, es Vértice a quienes invitan. Es a ustedes. Se ha hecho una familia y la verdad es que es el fruto que más, va a sonar raro, es el fruto que más disfruto.
Cuando veo eso digo: ahí está Dios. Definitivamente el Espíritu Santo está ahí. ¿Y a quién le ha gustado la nueva temporada de Vértice? Lo que hemos hecho estas dos semanas. ¿A nadie? ¿La cambiamos? Bueno, cambio de prédica. No es cierto. Bueno, hay algo que estamos haciendo. Llevamos dos semanas, entonces a lo mejor no se han dado cuenta qué estamos haciendo. Pero les quiero platicar un poquito de lo que estamos haciendo. Pero antes, les voy a dar un ejemplo. ¿Está bien? Les voy a dar mi ejemplo. De chiquito, a mí me gusta… yo soy pésimo dibujando. Soy la persona menos artística que existe en la historia.
Unir los puntos: los dibujos de la infancia
Si tú crees que eres malo en el arte, yo soy peor. Y había un tipo de arte que sí me gustaba. No sé si de niño a ti te gustaban. Era como un juego para mí. Estos dibujos que tenías que hacer con puntitos. Y tenían números, ¿sí? ¿Sí saben de lo que estoy hablando? Es un juego de niños en el que vas y empiezas en el 1, y luego vas al 2, y luego vas al 3, y luego vas al 4. Y a mí me encantaba porque era bien fácil de hacer. Yo no tenía que pensar y no tenía que hacer nada y luego nomás lo pintabas. ¿Sí saben del que estoy hablando? ¿Sí? Y había momentos, la verdad es que no era tan buen estudiante, pero me aburría en las clases. Y cuando estaba aburrido en las clases, yo sacaba una hoja de papel y cerraba los ojos, agarraba mi pluma y ¡bam, bam, bam, bam, bam!
Hacía como 10 puntitos aleatorios. ¿Sí? ¿Sí me van siguiendo, verdad? No sé si alguna vez hicieron esto o soy el único loco, pero hacía así 10 puntitos aleatorios. Y luego agarraba mi pluma y observaba los puntos y aleatoriamente yo decía: voy a juntarlos, voy a hacer una imagen de esto. Y agarraba el puntito 1 y 2 y 3, no tenía números. Esto era aleatorio. Y ahí iba yo, y cuando terminas de hacer esa imagen, pues queda algo bien raro. Obviamente no queda el osito bonito que tenías que hacer con el pinta civil. Queda una imagen que no tiene sentido, no tiene pies, no tiene cabeza, no tiene nada. Pero aún así yo la agarraba y decía: mira, este parece como un camello acuático. Y lo volteaba y le ponía ojos donde parecía que había una cara.
Y le ponía pies en donde parecía que era un pie. Y le ponía manos y luego medio lo coloreaba de algo. Y terminaba siempre siendo algo como un animal mutante. O un monstruo extraño que no tenía sentido, pero para mí tenía todo el sentido. ¿Tiene sentido? Hay veces que, y creo que en la gran mayoría de la humanidad, vivimos nuestra vida de esa manera. Hay puntitos o manchas de verdad. Y hay otras que vamos creando nosotros. Con nuestras perspectivas, lo que otros nos han enseñado, lo que creemos de verdad. Y vamos llenando nuestra perspectiva de vida, nuestra verdad, de puntitos. Y llega un punto en el que vamos creciendo y dices: bueno, tengo que empezar a trazar mi camino. Tengo que empezar a definir quién soy, cuál es mi identidad, de qué se trata mi vida y hacia dónde voy.
Armar nuestra propia imagen
Y entonces agarramos estos pequeños pedazos de verdad y empezamos a hacer una imagen. Y empezamos a unir uno tras otro de manera aleatoria y no sabemos a veces cuáles son parte de la imagen y cuáles no. Y de repente vemos nuestra vida y le hemos dado un camino, hemos trazado algo. Y ahora hay una imagen que no tiene pies ni cabeza. Que no tiene mucho sentido. Que a lo mejor llegué a un punto donde dije: ¿de qué se trata la vida? Pero ya llegué hasta aquí. Entonces, parece un camello mutante. Le voy a poner unos ojos por aquí, unas piernas por acá, algo por aquí. Y de repente lo agarras y dices: bueno, esta es mi vida. Esta es mi verdad. Y nos preguntamos: ¿realmente tiene sentido? ¿Cuál es el punto de todo esto?
Pero hemos trabajado y hemos hecho todo en nuestra vida para llegar hasta ese punto. Hemos creado nuestra identidad, hemos creado nuestros sueños, nuestras metas y todo lo que se nos ha dicho. Y ahora esta es mi imagen. Esta es lo que soy y ahora, ahora la tengo que vivir. ¿Cómo voy a alejarme de esto por lo que he trabajado toda mi vida? Y entonces empezamos a tomar estos pequeños puntos y esta pequeña imagen que hemos creado de verdad. Y nos la creemos nosotros mismos. Y creemos en estas mentiras que nos ha dicho el mundo de lo que se trata la vida. Como si no hubiera un diseño ni un propósito y nosotros tuviéramos que inventar la verdad. Tuviéramos que inventar el propósito y hemos hecho el nuestro.
La mentira del trabajo sin fin
Y nos creemos esta mentira de que esta verdad que es mía, se trata de trabajo, más trabajo. Y luego volteas a ver al de al lado y dices: bueno, él también está haciendo eso. Y siempre estar cansados. Y siempre estar estresados. Y siempre hay que dar la milla extra y tener más dinero. Y siempre se trata de mis deseos. Siempre se trata de mí. Siempre se trata de esto. Esta es la vida. Esta es la verdad. Y hay una inercia en la que llevamos. Hay una inercia de vida en la que hemos caminado y ahora no podemos escapar. Ahora estamos atascados y vemos estas imágenes. Y vemos esta vida que hemos creado. Y decimos: ¿habrá más? ¿Hay más en la vida que lo que me han dicho? Vemos estos pedazos de verdad y inventamos una nuestra.
Y esta imagen se vuelve nuestro destino, se vuelve nuestro propósito, se vuelve nuestra misión, se vuelve nuestra dirección. Y la mayoría de nosotros, no es algo a lo mejor que estamos diciendo al aire libre y a todo mundo, pero la mayoría de nosotros no entendemos por qué. No entendemos por qué estoy en este trabajo. No entendemos para qué estoy en este trabajo. Cómo llegué hasta aquí, pero ya llegué. Ya soy ingeniero, pues ni modo que me cambie. Ya tengo que ser ingeniero y los ingenieros trabajan. Y empezamos a meter todo este sentido y esta imagen mutante se vuelve nuestra vida.
Manchas y verdad: la imagen oculta
Vayan meditando en eso mientras tomo agua. Entonces, no sé si van entendiendo lo que estoy tratando de decir. Hay un montón de puntitos y de manchas que algunos son verdad. Algunos son manchas que están ahí porque alguien más nos la dijo. Alguien más nos dañó. Alguien más me hizo creer que esa era mi identidad. Porque alguien más me enseñó que así era la vida. Y hay otras que simplemente nos pusimos a filosofar. ¿Qué es el ser humano? Y empezamos a inventar nuestra propia verdad. Y cuando es así, cuando tenemos tantas manchas por todos lados. Entre la perspectiva y la verdad. El ruido del mundo nos ha nublado la vista. Para realmente distinguir lo que es verdad absoluta y lo que es mentira. Y vivimos nuestra vida tratando de hacer algo sin saber qué manchita sí va y qué no, qué punto sí va y no va. Y si no me han entendido nada, por favor vean esta imagen que vamos a pasar aquí. A lo mejor se explica más.
Entonces, si tú ves esta imagen, a lo mejor ya la has visto y a lo mejor se arruina todo el chiste, pero es un montón de manchas. Es un montón de manchas que vemos ahí. Y a esto es a lo que me estoy refiriendo. Nuestra vida es un montón de manchas de datos, de información, de cosas que existen y cosas inventadas, cosas mentales y cosas que nos hemos creído, pero otras que son verdaderas. Y si alguna vez tú te has preguntado si hay más, si esta imagen mutante que he hecho de mi vida, realmente hay un diseño, realmente hay algo más. Hoy yo te quiero decir que sí. Sí, sí hay algo más. Sí hay un diseño. Las cosas no solamente son aleatorias, no son puntitos aleatorios. La vida se ve más como puntitos que tienen números y que están diseñadas para progresivamente irlos juntando y ver una imagen.
Y si pueden poner la siguiente imagen, te vas a dar cuenta que cuando ves la verdad, todo se trató de un novio bailando con su novia. Y a lo mejor no la habías visto, pero ahora que la ves, si regresas a la imagen anterior, ya no hay manera de que no la veas. Una vez que ves la verdad, una vez que la verdad ha llegado a tu vida y entiendes de qué se trata, todo cambia. Ya todo cambia. Ya no hay manera en la que se te presenten nuevos datos, nuevas manchas, te fuiste y te cambiaste de ciudad, te cambiaste de trabajo, todo lo que pueda llegarte a pasar. Pero ahora tú sabes que todo se trata de un novio que quiere bailar con su novia por la eternidad. Y este es el diseño. Esta es la verdad. Y la verdad nos informa.
La verdad absoluta: el novio que regresa por su novia
No sé si tenemos la otra imagen. No la tenemos, pero bueno, era otra imagen con manchitas. Era diferente, pero al final era un novio bailando con su novia. La verdad absoluta de la historia es que Jesús va a regresar para bailar con su novia por la eternidad. Que Jesús va a venir y nos va a rescatar y nos va a redimir porque Él quiere bailar con su novia por la eternidad. Y si no has entendido, la novia es la iglesia que está preparando pura, santa y sin mancha. ¿Qué es lo que hace la verdad? Es que le da sentido a la imagen. Apaga todo el ruido. Si te fijas, ponme la imagen donde sí salen los que bailan. Si te fijas, había ciertas manchas que no tenían nada que ver con la imagen y había otras que sí.
Identidad, diseño y propósito
Cuando tú tienes la verdad, esta te informa. Informa todos los patrones de tu vida y te da una identidad, te da un diseño y te da un propósito. Y justo lo que queremos hacer este año en Vértice es eso. Vamos a ir en los grupos Conexión a través de la gran historia de Dios para ir reconociendo los patrones de verdad. Para que eso sea lo que informe nuestra vida. Porque la imagen que sí es nuestra vida es que Dios nos formó a su imagen y semejanza. Dios nos formó a su imagen y semejanza. No somos una casualidad, no somos algo vano, no vamos a ser afectados por las nuevas corrientes y filosofías y nuevas cosas. Porque Jesús, Dios, el Espíritu Santo, Dios mismo cuando nos creó dijo: hagámoslo a nuestra imagen y semejanza.
Esa es tu identidad, ese es tu diseño. Y sí tienes un diseño, y sí tienes un propósito. Quiero pintarte un poquito de esta imagen completa, de lo que es la realidad, de lo que es la verdad absoluta. Para que podamos salir de aquí diciendo: yo entiendo de qué se trata mi vida. Y cuando vengan diferentes corrientes, cuando vengan diferentes trabajos, cuando vengan diferentes personas que traten de decirnos quiénes somos y cuánto valemos, nosotros sepamos realmente qué es lo que valemos. Y la historia comienza así. Un 19 de junio, ¿no es cierto? Es mi cumpleaños.
La gran historia: de Génesis a la promesa
En Génesis, vemos en el primer versículo, que Dios creó los cielos y la tierra. Y al crear los cielos y la tierra, después de la tierra crea al hombre y a la mujer, y les da un propósito. Los hacía a su imagen y semejanza, para que junto con Él gobernáramos la tierra. Pero por nuestro pecado, nos fuimos alejando de Dios, y nuestra imagen se hizo corrupta. Se hizo una imagen mutante de lo que habíamos hecho, porque ahora teníamos más conocimiento. Ahora podíamos ver otras manchitas, que no tenían nada que ver con nuestro diseño, que no tenían nada que ver con nuestro propósito. Y quiero decirte que nos gustaron esas manchitas. Nos gustaron el pecado. Es algo que disfrutamos. Y al alejarnos de Dios, ya no pudimos cumplir el plan que tenía para nosotros de gobernar junto con Él.
Pero Dios tomó al hombre y a la mujer y les hizo una promesa. De la mujer vendrá alguien, vendrá aquel que aplastará la cabeza de la serpiente y lo restaurará todo. De ahí en adelante, el hombre y la mujer se emocionan. El hombre le cambia el nombre a la mujer y le dice: Eva, porque serás la dadora de vida. El hombre se emociona y desde ahí en adelante se empiezan a preguntar: ¿quién será? Tienen a un hijo y un hijo mata al otro. Y luego tienen a otro hijo. Y desde ese momento empiezan a invocar al Señor. Diciendo: ven, Señor, ven. Y de ahí en adelante vamos viendo cómo crece la historia. Y nos habla la Biblia que, en el mismo Génesis 12, 15 y 17, que esta semilla vendrá de Abraham. Y de Abraham vendrá Isaac, y de Isaac vendrá Jacob.
Y de Jacob vendrá aquel al que le darán el cetro de Israel desde la tribu de Judá. Si tú sigues la historia vas a darte cuenta que en Miqueas es profetizado que vendrá de Belén, desde la más chiquita, nacido de una virgen, aquel que vendrá a reinar por siempre. Y en Mateo, justo en Navidad, nos damos cuenta que Jesús, aquel que no tenía por qué ser engendrado, viene a este mundo como hombre para cumplir todas las profecías que se habían hecho de él. En Salmos 2 dice que aquel que vendrá, aquel que aplastará a la serpiente, será alguien que será engendrado por Dios y será llamado Hijo de Dios. Y Jesús, que existió desde antes de la fundación del mundo, viene a cumplir cada una de estas profecías, cada una de estas cosas que fueron dichas.
Daniel 7: el Hijo del Hombre ante el trono
Y luego nos apunta a una en especial, a una que aún está por cumplirse. Y esto es el gran propósito que hay detrás de todo esto. En Daniel 7, podemos ver cómo Daniel tiene una visión de un trono. Y en ese trono está sentado un anciano que se le llama el Anciano de Días. Quiero que te vayas imaginando esto. Imagínate un anciano en un trono, con el pelo así de viejito, pero fuerte, todavía con poder. Y de repente se aparece alguien que es como un hijo de hombre. Y viene entre las nubes, algo que sólo Dios hace. Y alguien que es como hijo de hombre, pero no es hijo de hombre, la única manera que puede existir es siendo hijo de una mujer y engendrado por el Espíritu Santo. Estamos hablando de que está el Anciano de Días, Dios Padre.
Y Daniel está viendo una visión en el que el Hijo de Hombre se acerca al trono. Y el Padre le da toda la autoridad, le cede el trono, le da el gobierno de todas las cosas. Lo que estamos viendo en esta escena es la culminación de la historia cuando Jesús regrese por su novia a rescatarlo todo. Esta es la gran historia. Esta es la verdad. Hay un Jesús indomable que va a regresar en un caballo blanco, con unos ojos de fuego y un pelo como de oveja, que tiene una voz que ruge como mil mares y una espada de doble filo. Ahorita vamos a entender por qué lo describe de esta manera. Pero este Jesús va a venir y va a restaurarlo todo. En Génesis vimos que entró el dolor por el pecado del mundo. En Apocalipsis 21 vemos que ya no habrá más dolor.
El clamor de la creación
En Génesis vemos cómo entró la muerte y en Apocalipsis 21 vemos cómo ya no habrá más muerte. Oh muerte, ¿dónde está tu aguijón? Pues Cristo es el que ha vencido. En Génesis inicia este clamor, en el que al saber que alguien vendría, ellos entienden que esta persona sería un ser divino. Y empiezan a clamar por el regreso de Dios. La primera oración registrada en toda la Biblia es cuando al nacer Set se junta la familia y empiezan a invocar al Señor. En otras palabras, a decir: ven, Señor, ven, Señor. Y la última oración registrada en la Biblia es cuando el Espíritu y la novia dicen ven. Y cuando se acabará este clamor que define toda la existencia de la humanidad, que es un clamor que por miles de años definió a la humanidad y que el día de hoy aún la sigue definiendo.
Ese clamor se terminará cuando Él regrese al planeta Tierra a conquistar una vez más los cielos y la Tierra. Todo el cuerpo. Si alguna vez te has preguntado: ¿por qué duele el cuerpo? ¿Por qué hay enfermedades? ¿Por qué hay cáncer? ¿Por qué? Porque todo el cuerpo anhela el regreso del Redentor. Cuando nos dé un cuerpo glorificado. Si tú te has preguntado: ¿por qué hay depresión? ¿Por qué hay ansiedad? ¿Por qué hay un sentimiento de que algo falta? Porque nos falta el regreso del Señor. Y todo el cuerpo declara el regreso y clama el regreso de nuestro Señor. La tierra y los cielos, la creación entera clama y gime por su regreso. Este clamor que por miles de años nos ha identificado ha sido robado a nosotros por el diablo.
Es un clamor que muy pocas veces vemos en la iglesia, que muy pocas veces vemos en las personas y que nos ha metido una confusión enorme de la imagen que Dios ha creado a nosotros. Porque cuando no clamamos por su regreso nuestro espíritu se apaga. Y es un clamor que quiero que me entiendas muy bien.
La gran historia en Disney y Marvel
No es que el mundo no lo sepa. Es un clamor que el diablo se robó pero el mundo ha utilizado para hacer entretenimiento y para hacer su riqueza. Ahora no estoy condenando lo que voy a decir. Está muy padre pero desde Disney hasta Marvel. Hay una historia que siempre cuentan. Hay una persona que es débil que a través de un proceso sacrificial regresa fuerte para salvar al mundo y conquistar a la chica. Y cada vez que tú ves una de esas historias te conmueven, te llenan. No sé si a alguno de ustedes les gusta Marvel pero empiezas a ver una película tras otra y empiezas a verlas conmueve nuestro corazón. ¿Por qué lo hace? No es porque sean excelentes escritores, aunque puede ser que sí lo sean. Y no es porque sean excelentes películas, aunque puede ser que sí lo sean.
Y no está nada de mal si ven Marvel. Yo las veo. No se preocupen. No estoy hablando de eso. Estoy hablando de que hasta ellos reconocen este patrón, esta gran historia. De que Jesús, quien vino como una persona débil, como si fuera débil, murió por nosotros y a través de un proceso sacrificial reunió a todo un pueblo, nos dio una nueva esperanza. Y un día va a regresar a salvar el mundo y a quedarse con la chica. Esta es la gran historia. Esta es la gran historia que ilumina y platica de nuestras vidas. Y si tú no me crees, quiero que veas nada más este pequeño clip de una película. Dura una hora. No se preocupen. Un minuto. Les voy a espoilear la película completa.
William Wallace: estamos en una guerra
William Wallace es traicionado. Viene fuerte, pero parece débil. Es traicionado y se va y desaparece por un rato. Y este es el momento en el que regresa con fuerza y regresa y reúne a todo un ejército para ir a la guerra contra un ejército mucho mayor. Les voy a espoilear gacho la película, pero si no la han visto, él gana. Gana el pueblo. Gana el pueblo porque saben que tienen una esperanza. Porque saben que vale la pena morir por la misión por la que están luchando. Si por algún momento te puedes imaginar a Jesús diciendo esas mismas palabras, vas a entender un poco del mensaje del Evangelio. No se equivoquen. Estamos en una guerra. Sí estamos en una guerra. Nuestra vida sí es una misión. Y el otro lado está luchando.
Y nosotros estamos sentados en nuestras sillas, en nuestros trabajos, en nuestras vidas, tratando de huir de la pelea. Tratando de huir de la lucha. Y el otro lado sí está luchando. Está luchando por sus teorías y sus ideales. Está luchando por las cosas que creen que son verdaderas. Pero tú y yo tenemos la verdad. Y tenemos una verdad que es absoluta. Que es diseñada desde el inicio de la tierra. Que es diseñada en nuestros corazones y que ha sido impresa por Dios mismo en cada uno de nosotros a través del Espíritu Santo. Nosotros sabemos que hay una verdad. Y este clamor y esta pregunta que se han hecho por miles de años. ¿Quién es? ¿Quién es el que va a regresar? ¿Quién es el que va a redimir? ¿Quién es?
¡Es Jesús!: la verdad que nos hace libres
Tú y yo hoy tenemos la respuesta y podemos decir: ¡Es Él! ¡Es Jesús! ¡Él es el Rey! ¡Él es el Redentor! ¡Él es el Salvador! ¡Él es el que va a venir y va a poner fin a todo este dolor! Nos guste o no nos guste. Esta es la verdad. Nos emocione o no nos emocione. Esta es la verdad. Me sane o no me sane. Me prospere o no me prospere. Me dé el trabajo o no me lo dé. Me dé libertad o me lleve a la cárcel. Sea lo que sea. Esta es la verdad. Él es Dios. Jesús es Dios. Jesús es el Rey. Jesús es el Redentor. Y está a la espera, reuniendo un ejército de personas, equipándolos con la palabra, con el Espíritu Santo, para que podamos salir a la batalla, para que podamos tomar nuestra cruz. Y así como Él lo hizo, poder morir a nuestra vida propia, darla como muertos, como basura, para tomar una nueva misión, un nuevo diseño, que es alabarlo a Él y clamar por su nombre.
Y decirle a todo el mundo, así como William Wallace: sí hay una esperanza, sí hay una esperanza, sí vale la pena la lucha. Esta es la verdad, este es el Rey. Y nos guste o no esto es, pero es esta verdad la que nos hace libres. Jesús es el camino, Jesús es la verdad, Jesús es la vida. Y esta verdad, esta es la única verdad en la espera de su regreso. Que podemos sostener y soportar los dolores de esta vida. Las preguntas difíciles, las filosofías que van en contra de la verdad. Las cosas que nos dicen que no son verdaderas de nuestra identidad, de lo que valemos y no valemos. Nuestra vida no se trata de trabajo ni de posesiones. Se trata de adorar al Rey que está a punto de regresar. Si tú estuvieras seguro o segura de que Jesús regresaría en 25 años.
¿Cómo vivirías si Jesús regresara pronto?
Quiero que te preguntes esto: ¿cómo vivirías tu vida? Si tú tuvieras la certeza de que Jesús va a regresar dentro de los siguientes 25 años, en nuestra generación, ¿cómo vivirías? Jesús tuvo la oportunidad de aclararle a los discípulos, a los apóstoles. Entonces, hey, tranquilos, no voy a regresar pronto. No me voy a tardar 100 años, tranquilos. Pero no lo hizo. Los dejó con esta pasión, por este clamor que en medio de la dificultad y la tristeza podían decir: Señor, cuánto falta, ven. Ven, Señor, porque esto es lo único que importa. Y este clamor es la esperanza que le damos al mundo. Sí, va a regresar. Esto es seguro. Tan seguro como las miles de profecías que cumplió o cientos de profecías que cumplió.
Equiparnos para la batalla
Tan cierto como que Él caminó en la tierra y murió en una cruz. Tan cierto como que resucitó. Es que el día de hoy nos está llamando a ti y a mí a equiparnos para la batalla. La iglesia no es meramente un lugar en donde vamos a sentirnos bien, en donde vamos a escuchar palabras bonitas para ir el lunes a nuestro trabajo y decir: voy a aguantar otra semana que estuvo muy buena la palabra. No, nuestro trabajo es equiparnos y entrenarnos para la guerra el lunes en nuestro trabajo. Lo más bonito de todo esto es que dentro de la guerra que tú y yo peleamos, no traemos muerte, sino vida. La palabra que traemos, la espada de dos filos que sale de la boca de Jesús cuando regresa, es palabra de vida y no de muerte.
«Ven, Señor»: la novia y el Espíritu
Él no viene a matar y destruir, eso es el diablo y es lo que nos ha hecho creer. Él regresa para llenar este clamor de una novia y un Espíritu que dicen: ven, ven, Señor, que te extrañamos. Mi cuerpo clama: ven; el Espíritu clama: ven; la tierra clama: ven; la iglesia clama: ven. Y cuando este clamor entra profundo a tu corazón, cuando dejamos que el clamor de su regreso inunde nuestras vidas, podemos jurar lealtad al Rey. Podremos decir: mi vida es una basura si no te tengo a ti y no gano el privilegio de verte cara a cara. Y Él nos lo ha dado. Él nos ha dado esta verdad. Él nos ha pintado una imagen hermosa. Porque cuando tú juntas todas estas manchitas, cuando tú juntas todos estos puntitos, la imagen pintada es de un Jesús indomable que no va a ser vencido por nada, sino que viene en un caballo a rescatar y salvar y restaurar al mundo y quedarse con la chica para bailar con ella eternamente.
Sí, sí estamos en una guerra, pero hay una imagen real. No tenemos que escuchar las filosofías vanas ni las nuevas corrientes que vienen del mundo. Hay una imagen real de un Jesús que está esperando que veamos esta imagen y podamos ver su rostro diciéndonos: acércate tú a mí. Sí, pues quien se acerque a Jesús tendrá descanso. Quien se acerque a Jesús tendrá alimento y tendrá bebida. Y de nosotros surgirá un río de agua viva. Quiero que por un segundo cierres tus ojos. Y dejes que esta realidad caiga a tu vida. Dejes que esta realidad, que esta verdad inunde tu vida. Sí hay un Dios que va a regresar físicamente a la tierra y va a restaurar la tierra, no nos va a hacer angelitos, no nos va a hacer espíritus raros que quién sabe cómo vamos a ser.
Va a venir, va a restaurar la tierra y nos va a dar un cuerpo glorificado en el que no habrá más muerte ni dolor, más lágrima, en el que habrá perdón de pecado, en el que podremos verlo cara a cara, en el que habrá deleite y gozo. Y llegará un momento en el que Él va a responder a este clamor de una iglesia, una novia que junto al Espíritu dicen: ven. Si quieres, puedes abrir tus ojos.
Ser parte de la gran historia
Y quiero terminar invitándote a cómo podemos ser parte de esta historia. Porque nuestra vida y nuestra historia es parte de la gran historia. Si tenemos un diseño y un propósito y una misión, es diseñada por Dios y es impresa en nuestro corazón. Y lo que queremos hacer en Vértice este año es poder enamorarnos más de Jesús. Así que la primera cosa que debemos de hacer es enamorarnos más de Jesús, más que nunca. Enamórate de Él como si nunca te hubieras enamorado. Pero enamórate de verdad. Si no estás enamorado de Jesús, si todo lo que yo te digo dices: está bonito, está interesante… Ve a la palabra. Conoce a Jesús verdaderamente lo más profundo que puedas. Y enamórate de Él. Y determínate a obedecerlo.
Grupos Conexión: entrenados como discípulos
Los grupos conexión están diseñados para equiparte y para entrenarte, para ser discípulos. Tal vez nunca se los hemos dicho, pero esa es la única razón por la que lo hacemos en ese formato. Porque si el día de mañana en tu trabajo compartes algo del Evangelio, inicias esta guerra y esta batalla en contra del mundo, y la persona no quiere venir a la iglesia, que es lo más común de lo que te vas a encontrar, tú sabes cómo replicar lo que hacemos los martes. Es súper sencillo. Te invito a leer la palabra de Dios. Y te voy a hacer unas preguntas. Y al terminar las preguntas, te voy a decir que qué puedes aprender de Él y cómo puedes cambiar tu vida a través de Él. Un discípulo es quien obedece a Jesús. Y desde el día uno, esa persona que con su corazón está leyendo Génesis 1, y tiene una acción para lograr y para hacer, se ha convertido en un discípulo.
Y los discípulos de Jesús, eventualmente, van a ver al Jesús resucitado. Los estamos entrenando y equipando para el día de la gran batalla. Para el día en el que alguien les haga la pregunta difícil. Para el día en el que tengan que consolar a alguien y te pregunten. Les digas: no tienes que ir a la iglesia. Te invito a cenar. En donde te puede escuchar, puede escuchar tu corazón, puede escuchar tus preguntas. Y puedo pintarte la imagen de la verdad que se llama Jesús. Y en este caminar, las personas se hacen discípulos. Y eventualmente, se van a reunir con nosotros como un ejército, listos y dispuestos para pelear. Hay dos cosas que suceden en el grupo Conexión. Número uno, se hace una familia. Ustedes lo han visto.
Se hace una familia hermosa, una amistad profunda. Se conocen. Se cumple lo que vemos en Hechos de la Iglesia. Se juntan, se confiesan sus pecados de alguna manera. No como “bueno, déjame te confieso”, sino que las luchas que están teniendo. Lo que hay en su corazón. Se los platican como amigos. Pero también celebran las victorias y lloran las derrotas. También oramos juntamente y unidos. Oramos para las necesidades de cada uno de nosotros. Esto es la iglesia. Pero también hay algo para lo que está diseñado. Y es que cada semana podamos tomarnos tan en serio esto. Tan en serio esto, que nos podamos tomar tan en serio esta amistad y esta hermandad que se está formando.
Y que podamos decir: no es en vano. Aquí conmigo. Sino que podamos pararnos uno al lado del otro y tomarnos del brazo y decir: estamos en esta lucha juntos. Que podamos decir: estamos dispuestos a obedecer al Señor. Estamos dispuestos a que cada semana, cada semana un grupo de hermanos que están unidos para la batalla. Escuchemos la palabra de Dios y digamos: ¿cómo vamos a obedecer? ¿Cómo vamos a responder a esto? Porque la única manera de ganar la pelea es escuchando la voz de Dios y determinándonos a obedecerlo semana tras semana. No solamente vamos por la amistad. Vamos por la amistad porque eso nos une. Eso nos hace fuertes. Porque eso nos permite sostenernos y nos permite luchar. No solamente es por los amigos, aunque es gran parte de lo que hacemos y es lo que más disfrutamos.
Pero estas amistades están hechas para construir el reino juntos. Esto es lo que estamos haciendo. Y por último, ya para terminar, y el comercial es este, hay grupos Conexión cada martes. Cada martes conecta con alguien y únete a este ejército de personas que están luchando por la verdad. Que están luchando por conocerlo, que están luchando por obedecer a él. Y quiero terminar solo diciendo esto. La primera manera en la que participamos de su gran historia es que te enamores del novio que va a regresar. La segunda manera es tomando estos grupos Conexión en serio. Tanto la parte de la amistad y de la profundidad y de la familia, como también la parte de obedecer a Cristo y ser sus discípulos y salir a ganar la batalla.
Vivir para el regreso de Jesús
Pero la tercera es que vivas tu vida por el regreso de Jesús. Busca, te vas a dar cuenta cuando leas la Biblia, el Nuevo Testamento y leas cada una de las cartas de los apóstoles. Tú ponte a leerlas y te vas a dar cuenta que estas manchitas que a lo mejor nunca habías visto de su regreso están en todas y cada una de las cartas. Que están impresas como la verdad que motivaba e inspiraba y daba esperanza a todos. Vive tu vida para el regreso de Jesús. Y acompáñame a orar para terminar. Señor, te damos tantas gracias porque tú nos has dado la verdad. Porque tú eres la verdad, tú eres el camino, tú eres la vida.
Las citas bíblicas se reproducen como se escribieron en el manuscrito. Este mensaje no tiene video publicado; el texto es el manuscrito completo de Daniel Lira.