Texto completo del manuscrito de Daniel Lira para una predicación; solo se añadieron subtítulos y se corrigieron ortografía y puntuación.
Dos partes de esta lectura
Hay dos partes de esta lectura. La primera tiene que ver con el contexto en el que estamos. Pedro y Juan ante el concilio por haber sanado a un hombre de 40 años que era paralítico. Ahí predican sin importar las consecuencias y testifican acerca del nombre de Jesús y su obra redentora.
La segunda es cuando el concilio delibera para poner fin a la predicación de los discípulos tratando de intimidarlos. Sin embargo, Pedro y Juan siguen firmes sobre la roca y dejan ver su convicción profunda: ¿A quién debemos, a Dios o a los hombres?
Parte 1: La predicación del evangelio con confianza y poder
- En cualquier oportunidad de predicar el evangelio:
- ¿Con qué poder han hecho esto?
- No el nuestro, sino el de Jesús el Nazareno
- Siempre apuntamos a Cristo, testificando su nombre
- El que murió crucificado y resucitó al tercer día
- Y a su obra que testifica que Él es el Mesías.
- Salmo 118:22
De la misma manera que lo hizo Jesús en el camino a Emaús.
- Citamos la Torá, los escritos y/o los profetas
- De la misma manera lo hizo Pedro en las primeras dos predicaciones
Parte 2: La victoria sobre la intimidación
- Los 3 personajes:
- Pedro y Juan:
- Predican con confianza y poder
- Eran hombres comunes sin preparación especial.
- Habían estado con Jesús
- Tenían la evidencia para respaldar sus palabras. (Fe y acción)
- Líderes del concilio
Vieron la evidencia y aún así querían detener la divulgación del evangelio y su poder.
- Intentan intimidarlos, callando su voz con amenazas.
- Pero los dejan ir porque realmente no tenían nada para castigarlos.
- El pueblo que vio y escuchó el mensaje:
- Glorificar a Dios
- Daban testimonio de Él
Intimidaron al concilio, quitándoles el poder de atacar a Pedro y Juan.
Venciendo la intimidación
Toda la cultura tratará de intimidarnos para callar el nombre de Jesús, la proclamación del evangelio y su poder.
- Pero toda intimidación se vence con una sola pregunta:
- ¿A quién obedeceremos, a Dios o a los hombres?
- ¿A quién temeremos, a Dios o al hombre?
Solo a Jesús, el Cristo, quien murió y resucitó al tercer día. Quien nos da la confianza y poder para predicar el evangelio con palabra y acción.
Las citas bíblicas se reproducen como se escribieron en el manuscrito. Este mensaje no tiene video publicado; el texto es el manuscrito completo de Daniel Lira.