# Las cuatro copas de la promesa

*Texto completo del manuscrito de Daniel Lira para una predicación; solo se añadieron subtítulos y se corrigieron ortografía y puntuación. Predicada en abril de 2023 en Convivencia Familiar Monterrey · Vértice.*

- Autor: Daniel Lira
- Tipo: Predicación
- Fecha: abril de 2023, Convivencia Familiar Monterrey · Vértice
- Video: sin video publicado
- URL: https://daniellira.com/predicaciones/las-cuatro-copas-de-la-promesa-exodo-6/
- Idioma: es-MX

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## Bienvenida

Enfrente de Dios, abajo es el Espíritu Santo, así que ahí descansa, no importa lo que yo diga, el Espíritu Santo, el día de hoy estoy seguro que te va a tocar, seguro que no te va a dejar igual, porque Él es el que hizo la promesa y Él es el que no se va a detener, así que abre tu corazón para escucharlo a Él, tal vez suene como mi voz, pero escucha tú a Dios, porque Él quiere hablarte el día de hoy, ¿me acompañas a orar? Señor, te damos gracias porque has decidido visitarnos el día de hoy, le damos gracias porque tu presencia está aquí, Señor, porque tu Espíritu Santo se ha desbordado sobre nosotros, Señor toma tú el gobierno de esta reunión, Señor toma tú el gobierno de nuestras vidas, queremos seguirte y queremos hacer tu voluntad, Señor abrimos nuestro corazón para que tú lo atravieses, Señor con tu palabra, para que nuestra vida no sea igual, que el día de hoy no salgamos igual que como llegamos, le damos tantas gracias, en el nombre de Jesús, amén.

Y antes de que tomes tu lugar, saluda a alguien como siempre, y en lo que tomas tu asiento, en lo que tomas tu lugar, permíteme presentarme un poquito a los que no me conocen, mi nombre es Daniel Lira y junto con mi esposa coordinamos este grupo, mi esposa está con mi hija, cuidándola, ya está dormida, entonces todo bien, nos da muchísimo gusto estar aquí con ustedes, y queremos hoy darle la bienvenida a los que vienen por primera vez, Vértice es una familia, Vértice no es un grupo de una iglesia, Vértice es una familia, y es la iglesia, somos parte de Convivencia Familiar, pero todos son bienvenidos, si tú vienes de otra iglesia eres bienvenido, ve y regresa a tu iglesia, da fruto, y puedes venir con nosotros los martes y los viernes, pero si vienes por primera vez, tenemos un regalo para ti, te lo queremos dar. Denle la bienvenida a los nuevos, por favor.

Bienvenidos a la familia, esperemos que les caigamos bien y que se quieran quedar.

## ¿Conocemos las promesas de Dios?

Pero bueno, vamos a empezar, voy directo, quiero entrar de lleno, y hemos estado, bueno, acabamos de iniciar los domingos, una serie que se llama Madurez Emocional, alguien la escuchó, la vio, vino este domingo, bueno, pónganle atención, porque lo vamos a ver los siguientes martes, es lo que vamos a estar estudiando y profundizando, pero quiero aprovechar esta serie y ir un poquito más profundo, algo de lo que vimos y de lo que entendemos, es que la manera en la que tú y yo podemos crecer emocionalmente y espiritualmente, es cuando no nada más entendemos o conocemos la palabra, sino cuando la empatamos, la parte espiritual con la parte del alma, cuando empatamos esta idea espiritual con nuestra vida diaria, y es ahí en donde nos damos de topes, pero es ahí también en donde crecemos, hablamos de que no crecemos, no sanamos y luego obedecemos, sino que con Dios es al revés, Él tiene promesas, que cuando las creemos, las hacemos nuestras y las obedecemos, entonces es cuando sanamos, y la pregunta es, ¿qué es lo que vamos a obedecer?

¿Conocemos sus promesas? ¿Conocemos realmente la palabra de Dios y sus promesas? Porque yo sí creo que para poder crecer emocionalmente y para poder crecer espiritualmente, tenemos que tener la información, eso es lo primero, tenemos que tener los hechos, tenemos que tener los datos, tenemos que entender el contexto, qué dice la Biblia, qué no dice la Biblia, qué historias vienen, qué historias no vienen, porque si no hay manera de que podamos comprenderla en el corazón, y esa es la segunda, la primera es tener la información, la segunda es conocer, el conocimiento, siempre que hablamos en la Biblia de conocimiento, hablamos no nada más de esta idea de mental, sino de esta relación, de cuando tú conoces a una persona, y no es lo mismo que te platiquen de la personalidad de alguien, a que salgas a un café con esa persona, es un conocimiento, hay una relación, hay una experiencia, que eventualmente te empieza a hacer, en el caso de la palabra, que tu corazón arda, y cuando tu corazón arde, te lleva a perseguir la palabra de Dios, entonces yo sí creo, y creo profundamente que para poder crecer, necesitamos la información, la relación, y luego seguir a Cristo, o seguir estas promesas.

Pero qué promesas vienen en la palabra, hay muchas veces que hablamos de las promesas, hablamos de estas ideas, de lo que hay en la Biblia, pero qué tanto las conocemos, hay promesas que Dios ha dado a los seres humanos, que nos ha dado a cada uno de nosotros, y creo yo que, la palabra súper extraña, no sé por qué la escogí, pero el pináculo, el centro de las promesas de Dios, el centro de las promesas de Dios, es Cristo, ¿están de acuerdo conmigo? Y el centro del mensaje de Cristo, el clímax del mensaje de Cristo, y lo que Él quiso hacer, es la pasión de Cristo, es lo que llamamos la pasión de Cristo, y son estos tres días, en los que Jesús va a la cruz, y luego resucita, ¿sí?

¿Ustedes saben la historia? Yo sí, ya la estudié para hoy, no la sabían antes, pero, este es el centro, este es el clímax del mensaje de Cristo, entonces el centro de las promesas de Dios es Cristo, el centro del mensaje de Cristo, se encuentra en estos tres días, y yo creo que en estos tres días, se encuentra escondido, el centro del mensaje de lo que Jesús vino a revelar, y dentro de este mensaje, está la clave de toda nuestra vida, ahí les va, la clave de la vida de un creyente, y de cómo somos llamados a ser visitados, si entendemos lo que pasó en estos tres días, podemos entender, cuál es el camino o el proceso para la madurez emocional y espiritual, y estos tres días los voy a llamar Pascua, es la Pascua, mejor dicho, Pesaj, Pesaj es el término hebreo que significa simplemente pasar por encima, pero no quiero usar el término Pascua, porque el pasar por encima o el Passover en inglés, o Pesaj, viene desde Egipto, y viene desde esta promesa que se le da al pueblo de Israel en Egipto, cuando le dice que el ángel de la muerte pasará sobre ellos si tenían un marco de sangre, la leímos un martes, ¿se acuerdan?

## Pascua y Pésaj: la última cena

¿Las que fueron? Muy bien. Y vamos saliendo de esta celebración. ¿Alguien celebró Pascua? Sí. ¿Celebraron Pesaj? Es lo mismo. Pero, ¿qué tanto conoces de ella? ¿Qué tanto conoces de lo que acabamos de celebrar? Tuvimos una obra genial, que se llamó Tres Días, y que nos dio a entender un poquito de lo que pudo haber pasado en esos tres días, pero mientras más le rascas, y más profundizas, más vas a encontrar un mensaje, mucho más profundo de lo que creemos. Porque para crecer y madurar espiritual y emocionalmente, debemos conocer, entender y perseguir a Cristo. Entonces, tú conoces la historia, está Jesús con un pan, bendice el pan, parte el pan y lo reparte. Y luego toma una copa, aquí, porque está la copa, ¿no?

Entonces, conoces la historia, él toma el pan, lo reparte, y luego toma la copa de vino y dice: esta es mi sangre. Lo que quiero decirte es que no nada más había una copa en esa mesa. Y no nada más se trataba de que estaba intentando transformar el vino en sangre, como una vez transformó el agua en vino. Estaba tratando de dar un mensaje que a su público, en su contexto, a los judíos, a los discípulos de ese momento, entendían desde hace miles de años atrás. No se trataba de algo nuevo, se trataba de recordarles y decirles, esto que has venido celebrando por miles de años, esta es mi sangre que hace el nuevo pacto. Hoy quiero hablarles de las otras copas. No nada más era una copa.

## Las cuatro copas

Eran cuatro copas. Y cada una de las copas está atada a una promesa que Dios le hizo a Israel en Egipto, pero que en Cristo se extiende a las naciones. O sea, a ti y a mí. Es una promesa originalmente de Israel, pero cuando viene Cristo, Él habla y dice, esto es para todas las naciones. Y de eso se trata esta escena. Así que, ahí va.

Entonces, cada una de estas copas se relaciona a una promesa que Dios hace a Israel. Y si las entendemos y las perseguimos, estoy seguro que van a impactar nuestra vida. Porque tienen el potencial de hacernos crecer espiritualmente y emocionalmente sanos. De darnos una identidad, de sanar profundamente el alma y las heridas del alma que tenemos. De darnos un propósito eterno y de que podamos dar fruto el día de hoy y para siempre. Entonces, eso es lo que vamos a intentar hacer el día de hoy.

## Éxodo 6: las promesas a Israel en Egipto

¿Dónde inician estas promesas? En Éxodo. Así que, acompáñenme a Éxodo 6, en donde vamos a descubrir de qué se trata esto. El contexto lo conocen: llevan 400 años de esclavitud. El pueblo de Israel lleva 400 años siendo esclavos de los egipcios. Y de repente, como así de la nada, se le aparece Dios a Moisés y le dice,

> “Dile a los israelitas, yo soy el Señor y los sacaré debajo de las cargas de los egipcios. Los libraré de su esclavitud, los redimiré con brazo extendido y” (Éxodo 6:6)

Los tomaré a ustedes por pueblo. Cada una de estas copas se ata a una de estas frases. Los sacaré, los libraré, los redimiré y los tomaré. Eso es lo que literalmente, cuando Jesús estaba haciendo la última cena. Cuando Jesús estaba ahí, literalmente eso es lo que estaba haciendo.

Esto no lo estoy inventando, literalmente Jesús tenía cuatro copas. Ahí había mucho más cosas, pero nosotros no tenemos tiempo de todo. Había un pan que se partía, no hay un tema, pero bueno. Había cuatro copas. Y literalmente estaban servidas las cuatro copas. Y cada una se ata a una de estas promesas. Pero voy a seguir leyendo estos versículos, porque dice:

> “los tomaré a ustedes por pueblo mío, yo seré su Dios y sabrán que yo soy el Señor, su Dios, que los sacó debajo de las cargas de los egipcios. Los traeré a la tierra que juré dar a Abraham, Isaac, a Jacob y se las daré a ustedes como herencia. Yo soy el Señor. De esta manera, Moisés habló a los israelitas, pero ellos no escucharon a Moisés, a causa del desaliento y de la dura servidumbre.” (Éxodo 6:7-9)

## Un espíritu quebrantado

Hay buenas noticias en las copas, pero el versículo 9 me conmueve. El versículo 9 es, estaban escuchando directamente de Dios, las promesas directamente de Dios. Pero a causa de un quebrantamiento del espíritu y sus experiencias pasadas, no lo podían escuchar. Yo creo que así estamos muchos el día de hoy. A causa de nuestras heridas, a causa de un espíritu quebrado, de un alma dolida, de experiencias pasadas, Dios está hablando y no podemos escuchar sus promesas. Dios está hablando y no estamos permitiendo que sus promesas lleguen a nuestro corazón, que las entendamos, que las conozcamos y que las podamos poner en práctica. Y una promesa que no es puesta en práctica, que no es entendida, que no es llevada, promueve o mantiene un espíritu quebrado.

Así que el día de hoy lo que quiero hacer es simplemente exponer esta palabra, exponer esta realidad para que el Espíritu Santo haga lo que Él puede hacer. Que Él pueda tomar tu corazón y que puedas sanar estas heridas para que podamos escucharlo otra vez. ¿Están listos? Ahora sí, la primera copa. La primera copa es: yo soy el Señor y lo sacaré debajo de las cargas de los egipcios. Es la primera promesa, en esta primera promesa se presenta Dios. En la cena, cuando Jesús va a iniciar, es esta copa la que da inicio a toda la cena. Es esta copa la que separa el día. Es la que hace la interrupción entre todo lo que venía sucediendo y la cena de Pascua. La cena que se instituyó miles de años atrás, hablando del cordero inmolado.

## La primera copa: santificación

Esta cena de Pésaj. Y esta copa la llaman, hasta la fecha, la copa de la santificación. Inicia la ceremonia. Inicia con el momento en el que descubrimos quién es Dios. En el momento que Jesús se presenta a nosotros como nuestro Señor y Salvador. Porque qué es lo primero que sucede cuando te encuentras con Jesús, cuando te entregas a Jesús. Es la santificación. ¿Qué significa santificación? A lo mejor lo has escuchado miles de veces. Y es esta idea que es separado, es distinguido. Pero si te vas a la definición más elemental, más profunda, significa completamente otro. Completamente diferente. El ejemplo más claro es que Dios es completamente santo porque es completamente diferente a toda la creación. El séptimo día o el día de descanso es santo o es completamente diferente a los demás días, a los otros seis días.

Israel es completamente santo. Es santo porque es completamente diferente a las naciones. No va a seguir. Los sacerdotes son santos porque son completamente diferentes a las demás tribus. Tú y yo somos santos porque hemos sido sacados del reino de las tinieblas. Porque hemos sido sacados del pecado, porque hemos sido sacados de nuestra antigua naturaleza y ahora somos completamente diferentes. Somos completamente diferentes al mundo. En la copa de santificación lo que Jesús quería decir, lo que Jesús quería decirnos es que te ha identificado como suyo. Que de ahora tú no eres una persona más alejada y sin esperanza y esclavizada al pecado, sino que ahora Él te llama Hijo. Que ahora Él te ha dado una familia, que ahora Él te ha tomado entre sus brazos, Él ha decidido hacer morada tuya.

Te ha santificado porque te ha hecho completamente diferente a todo lo demás, incluyendo tu antigua identidad, incluyendo lo que tú creías que eras anteriormente. Y la santificación es simplemente este momento en el que algo se define o se redefine como completamente diferente. Generalmente es porque es purificado, lavado y elegido por una causa. No solamente nos separa con el hecho de hacerte diferente, sino nos hace diferentes con la idea de exhibirnos para que otras personas puedan entender que son diferentes. ¿Se acuerdan cómo inicia? Con Dios presentándose. Yo soy el Señor. Nos ha convertido en personas que conocemos a Dios para que podamos presentarle a otras personas como ellos pueden conocer a Dios.

Cuando tomamos de esta copa, y creo que muchos de nosotros todavía tenemos que tomar de esta copa. Tenemos que poder voltear a ver a Jesús, poder verlo a los ojos y llamarle Señor, y llamarlo Salvador, y llamarlo nuestro, porque Él ya te llamó su hijo. Tú ya eres de Dios. Pero hay algunos de nosotros que no nos hemos atrevido a tomar la copa en nuestras manos y beberla, y decir: soy tuyo también. Porque Él te rescató de las garras del pecado. Él te sacó de tu antigua naturaleza, ya no eres más lo que eras antes. Él te ha dado una nueva identidad que es libre de pecado. Eres libre de esclavitud. Eres libre del reino del diablo. Eres libre de las corrientes del mundo. Eres libre de las tentaciones de tu carne.

Eres completamente nuevo. Y creer en la voz de Dios. Obedecerlo y tomar esta identidad te va a dar un nuevo espíritu. Porque al tomar la primera copa, Jesús nos ha hecho completamente nuevos. Hemos nacido de nuevo, sí, lo dice Corintios, porque dice una serie de cosas. Y esto eran algunos de ustedes, pero ahora han sido lavados. O sea, fueron santificados y fueron justificados en el nombre del Señor Jesucristo. Y en el Espíritu de nuestro Dios. Él nos separó de todo lo demás, nos hizo tan diferentes, pero no, de nuevo, no solamente por hacerlo, sino que lo hizo con una razón, para poder exhibirlos y volvernos personas que conocen a Dios para mostrar a otros cómo hacerlo. Lo dice también Primera de Pedro. Dice: ahora ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para su posesión, a posesión de Dios, a fin de que anuncien las virtudes de aquel que los llamó de las tinieblas a la luz admirable. Es esta realidad espiritual, en la que de un momento a otro, tú ya no eres más un esclavo, sino que ahora eres libre. Y esta es la primera copa. Yo mantengo sed, me la voy a tomar. Tiene un sentido que me la tome. La segunda copa, vamos bien hasta ahí. Número uno, si tú estás aquí, muy probablemente eres santo. Herejías, no, eres santo. Así como Dios es santo, ahora tú eres santo. Has sido escogido, has sido apartado como posesión de Dios para un propósito. Y la segunda copa, para mí siempre fue una cosa bien extraña, porque literalmente parece que Dios repite lo mismo. Dice: yo lo sacaré de la esclavitud y luego dice, y lo libraré de su esclavitud. ¿Qué? ¿Qué no es lo mismo?

## La segunda copa: libertad

¿Qué no? ¿Cuál es la diferencia entre sacarte de la esclavitud y librarte de la esclavitud? ¿Cuál es la diferencia? Yo creo que hasta esta semana lo capté. Hasta que entendí que no nada más se trata del espíritu y de la vida espiritual, sino que también somos alma. Y que nuestra alma también está en un proceso. Porque la carne también necesita ser libre. El alma también necesita ser libre. La mente también necesita ser libre. Imagínate a los israelitas que por 400 años les dijeron esclavos. Que por 400 años los trataron como esclavos. Que por 400 años se creyeron que eran esclavos. Por 400 años hicieron los trabajos de unos esclavos. Después de estos 400 años iba a ser sumamente difícil que dejaran de actuar o de identificarse como esclavos y comenzaran a vivir en libertad.

Dios los había sacado de Egipto, pero ahora tenían que sacar a Egipto de ellos. Y por eso batallan al principio y dicen: estábamos mejor en Egipto. No sé si te ha pasado. Llegas a Cristo y Él te saca de todo lo que estabas metido. Te da una nueva identidad y de repente empiezas a pensar: estaba mejor en él. Y empiezas a caer en las mismas cosas. Y entonces empiezas a dudar si realmente Dios te santificó y si te justificó. Quiero decirte que la primera copa se la tomó todita. Eres santificado. Esa promesa está cumplida cuando tú ves a Cristo Jesús y lo aceptas como tu Salvador. Pero ahora tienes que dejar de ser un esclavo. Y de vivir como un esclavo. Así que Dios les da esta promesa. No solamente te identificaré como mío.

No solamente te sellaré, sino que te libraré de la ley, de sus cargas y de la opresión de tu antigua identidad. No solamente te haré completamente nuevo, sino que te ayudaré a sanar las heridas de tu pasado. Pero aprender a vivir y sanar el alma no es un momento como la santificación. Es un proceso. Es un proceso que se vive día con día. La santificación es inmediata. Sucede en el espíritu y tiene que ver con la vida eterna. Pero la libertad es un proceso que sucede en el alma. Y que tiene que ver con tu vida diaria, con tu actualidad. Al beber de esta primer copa, Cristo te identifica. Pero en la segunda, es esta promesa que va a estar junto a ti en estos procesos en los que sanamos.

Y lo que está tratando de decir es que todas estas luchas, todos estos pensamientos que te dices a ti continuamente, todas estas cosas que alguien más te dijo, que tú eras, que te apuntan, todos estos problemas, estas cargas que crees que nunca puedes sacar, todos estos hábitos, estas adicciones, esto que no puedes contigo, que tu alma está dolida, Él también la hará nuevo. Pero es un proceso. Es un proceso. Y lo que sucede es que cuando somos esclavos, estás en sobrevivencia. Te estás tratando de sobrevivir. No estás pensando en nada más que en sobrevivir. Si te estás ahogando, lo único que quieres es salir del agua. No importa si te estás revolcando, si te pegaste con una piedra, si te amarraste con algo, si te picó algo por ahí en el agua. No importa. Lo único que quieres es salir del agua. Pero una vez que sales del agua, una vez que te sacaron del agua, que estás fuera de peligro, puedes descansar y puedes voltear a ver y decir: wow, todas las heridas que tengo. Tal vez antes no podías tomarte el tiempo de sanarlas, pero el día de hoy puedes hacerlo.

Porque Cristo te sacó y ahora te quiere entregar esta libertad. Lo más interesante de esta copa es que la copa cambia de nombre. No inicia siendo, tiene como dos personalidades. Inicia siendo la copa de la desgracia, hablando de las plagas, de las plagas que hace Dios. Pero en el camino de la ceremonia, cambia y se le llama la copa de la libertad. Porque una vez que atiendes tus heridas, empiezas a ser libre de él. Y empiezas a ser libre de ellas. Y pasas de esta desgracia, todo lo que me pasó, pobrecito de mí, yo era el cieguito, el que me tuvo que sanar Jesús escupiéndome en los ojos. Era todo esto. Pero vas sanando y eventualmente eres completamente libre. Porque puedes pausar y decir: tengo estas heridas.

## Sanar en comunidad

Y es aquí en donde obedeciendo a Dios y creyendo en Él y que Él los va a sanar, que podemos realmente crecer. Pero es un proceso. Y este proceso es en comunidad y en obediencia. Y por eso existen grupos como estos. Por eso existe Vértice. Eso esperamos que sea Vértice para ti. Un lugar seguro en el que te puedas sentir amado, valorado. En el que puedas sentir que hay alguien que te puede cuidar y que te puede acompañar sin importar tus luchas. Sin importar tus problemas. ¿Por qué? Porque sabemos que Dios te ha santificado. Y porque sabemos que Dios te quiere sanar y quiere traer libertad a tus pensamientos. Quiere traer libertad a tus heridas. Quiere traer libertad a tu corazón. Y por eso caminamos juntos.

Por eso no lo hacemos solos. Porque cuando uno se tropieza lo podemos levantar. Y cuando el que lo levantó se tropieza, alguien más lo va a levantar. No estamos solos, estamos en una comunidad. Y sabemos que juntos, siguiendo a Cristo, vamos a encontrar esa libertad. Así que Jesús toma la copa y luego se la toma. Ya no sé Jesús, pero me la puedo tomar.

## La tercera copa: redención

Libertad. Están poniendo atención. Santidad y libertad. Ha sido elegido, ha sido escogido, ha sido hecho nuevo. Y ahora estamos en este proceso de ser completamente libres. Y ahora sí volvemos a nuestra copa original. La tercera copa. Esta es la copa famosa. Yo creo que es la copa a la que las demás copas le tienen envidia. Porque es la que salió en el libro, salió en la película, estuvo ahí. Es la que cada vez que se representa la Santa Cena, esa es la copa que tomamos. Esta es la copa. Y tú te sabes un poquito de esta historia. Pero inicia diciendo: lo redimiré con brazo extendido y con grandes juicios. La tercera copa es la que toma y dice: “tomando una copa”. ¿Cuál copa? La tercera. Los de acá ponen la atención, los de acá no.

La tercera copa dice: “tomando una copa, después de haber dado gracias, dijo: tomen esto y repártanlo entre ustedes”. Y era el pan. Y la copa. “Porque les digo que de ahora en adelante no beberé el fruto de la vid hasta que venga el reino de Dios”. Y tomando el pan, después de haber dado gracias, lo partió y les dio diciendo: “esto es mi cuerpo, que por ustedes es dado; hagan esto en memoria mía”. Y partimos nuestra galletita, ¿no? De la misma manera, toma la copa después de haber cenado diciendo: “esta es la copa del nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por ustedes”. La tercera copa se le llama la copa de la redención. Y la redención no es nada más que significa recuperar o obtener la posesión de algo por el pago justo.

O por el saldo de una cuenta. Lo que está haciendo Jesús con su sangre es comprarnos de nuevo. Es redimirnos de nuevo. Es hacernos suyos de nuevo. ¿Cómo? Pagando el pago justo. Que fue su sangre. En Levítico lo dice. Yo sé que nos lo saltamos porque está bien complicado. Pero en Levítico 17 dice que la sangre es la vida. Y es el pago justo. Dice: en mi alma les di mi sangre por expiación suya. Lo dice desde Levítico. Desde Levítico está diciendo: en mi sangre tendrán ustedes expiación, que es la paga. Y la redención es que él ya se ha pagado. El pago ha sido recibido por su sangre. Y cuando tú pagas algo, ¿qué esperas a continuación?

Que te den lo que compraste. Recibir algo, el pago se dio, y ahora él nos ha comprado. La tercera copa habla de que, al ser redimidos, somos su posesión. Que hay un plan para el cual hemos sido comprados. Que no nada más nos santificó y nos liberó porque es buena onda, aunque sí es buena onda. Él es tu mejor amigo. Pero lo hizo porque tiene un propósito, porque tiene un plan, porque tiene algo mejor para ti.

De la misma manera que Cristo vino, santo y libre, vino con un propósito. Y ahora nos ha llamado a este propósito. Pero si leíste bien los versículos, esta copa que es la más famosa, Jesús nunca se la tomó. Jesús la toma en sus brazos, en sus manos y dice: esta copa es mi sangre. Pero antes de eso dijo: nunca más tomaré el fruto de la vid, hasta que venga en el reino de los cielos y lo cumpla. Y yo creo que Jesús, sabiendo lo que iba a pasar a continuación, no la tomó dándonos un mensaje. Él sabía lo que iba a pasar a continuación, que era su muerte y que era su sangre lo que era esa copa. Que no se trataba de vino, que no se trataba de ley, que no se trataba de ceremonias, sino que estaba a punto de literalmente verter su sangre por nosotros para que pudiéramos ser comprados en libertad y en santidad.

## Getsemaní y la cuarta copa

En Mateo dice —llega a Getsemaní—: “adelantándose un poco, cayó sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa”. Padre, quiero ir a la cuarta copa, quiero ir a la cuarta copa, por favor, “si es posible, que pase de mí esta copa, pero que no sea como yo quiero, sino como tú quieras”. Versículos más adelante dice: “apartándose de nuevo, oró por segunda vez diciendo: Padre mío, si esta copa no puede pasar sin que yo la beba, hágase tu voluntad”. Y diciendo esto, Jesús fue a la cruz, sangró hasta la última gota de sangre, hasta que salió agua, anunciando que la copa había sido bebida, que la sangre había sido vertida, que el pago había sido pagado y que tú habías sido comprado.

De esto se trata la redención, que la redención fue el propósito de Jesús. Ahora Jesús nos llama a encontrar nuestro propósito en Él, que de la misma manera que Él lo hizo, podamos decir: Señor, no se haga mi voluntad, sino la tuya. Tenemos un propósito, al cual hemos sido llamados, tú que estás aquí sentado, no yo, no el pastor Luis, no el pastor famoso que veas en YouTube, no los de la alabanza, no, tú tienes un propósito.

## Comprados con un propósito

Tú tienes un propósito. Si tú estás sentado aquí y Jesús vertió hasta la última gota de sangre para comprarte, eres su posesión. Y esta última gota tiene que ver con cargar nuestra cruz, porque no podemos ir a las glorias de la resurrección sin antes pasar por la crucifixión. Jesús no vino a la cruz para simplemente lavarte de tus pecados, eso lo hizo en la Copa 1 Dios, te santificó y te lavó, no era necesario. Él vino para enseñarnos el camino de un discípulo, Él vino para enseñarnos que nuestro trabajo es tomar nuestra propia cruz y seguirlo, es tomar nuestra propia voluntad y decirle: la rindo a ti, Padre, no se haga lo que yo quiero, hágase lo que tú quieres. La Copa 1 nos santifica y nos da a entender que mi identidad está en Él.

Y la Copa número 2 trae libertad de encontrar sanidad en el alma y en la mente. Y la Copa número 3 de redención nos habla de encontrar el propósito en Cristo, este propósito que te llene tanto, que seas tan fuerte, que estés dispuesto a ir a la cruz por Él, que estés dispuesto a voluntariamente cederle tu voluntad al Padre, a Cristo y decirle: no se haga tu voluntad, sino hágase la tuya. Es el momento en el que tomas los dones que Él te dio, tomas tu dinero, tomas tu preparación profesional, tomas tu sabiduría, tomas tu tiempo, tomas tus sueños y los pones al servicio de Él, porque Dios te dio dones y talentos y Efesios dice que lo hizo para la edificación de su cuerpo. En la redención Él te compró para que edificara su cuerpo, lo más preciado para Dios es su novia, es su iglesia, y Él quiere prepararla limpia, santa y sin mancha, y quiere animar a otros a ser parte de ella, quiere invitar a otros a este gran banquete de bodas de Primera de Pedro.

## Usa tus dones

Según cada uno ha recibido un don especial, úselo, úselo, úselo. No podemos seguir a lo que sigue, para que lo crees, úselo. Tienes que entender que se te dio un don, que se te compró para que lo usaras y estás sentado en una silla. Los domingos, los miércoles, los martes, no importa, todos los días, puedes ir todos los días, pero Dios te dio dones y talentos. Hay quienes están aquí el día de hoy y tienen dinero, mientras hay personas dentro de la iglesia que no tienen que comer. Hay personas de aquí que tienen habilidades, mientras hay personas en la iglesia que necesitan esas habilidades. Nos creemos, a veces, muy importantes y que nuestro trabajo es el centro de todo, pero si tú estás trabajando más de 40 horas, 42, ponle todavía eres así, 48 horas, 50 horas, le estás robando tus dones y talentos a la iglesia.

Le estás robando tus dones y talentos a Cristo. Estás haciendo tu voluntad y no la suya. Y no estás dependiendo de Dios para su provisión. No se haga tu voluntad. Pero es que si no trabajo esas 10 horas extra, no me voy a poder ir de viaje. No se haga tu voluntad, sino la mía. Alex Camarena, que siempre lo presumo, cuando regresó me platicaba esta idea de que él tenía sueños de viajar. Yo me acuerdo que lo platicábamos. Y de conocer el mundo, porque nunca lo había hecho. Pero decidió irse dos años de misionero a Irak, donde nadie lo conoce. Nadie lo conocía, en donde no conocen ni el idioma. Pero en su trayecto de regreso, pudo estar que un mes, viajando por ahí, tres semanas. Él quería hacer una especialidad médica, gratis.

Se lo regaló Dios, fue parte de... Hay cosas que pagó, ¿verdad? La mayoría no. Quería hacer una especialidad en la que tuvo que renunciar a la especialidad para irse de misionero. Adivinen a qué regresó. Hacer una especialidad completamente pagada por Dios. A través de una organización. Pero él lo puso de un peso. Cuando trabajas más de 40 horas, no le estás permitiendo a Dios que haga eso. Y al mismo tiempo le estás robando a la iglesia. Le estás robando a una persona que aún está esclavizada. La oportunidad de ser sacada, de ser librada y de ser redimida. Otra vez, Primera de Pedro dice: úsenlo para servirse unos a otros. Los unos a los otros como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.

Has sido comprado, has sido redimido para usar tus dones. Yo te animaría fuertemente, fuertemente a que encuentres tus dones, desarrolles tus dones y uses tus dones. Si por alguna razón Dios te bendijo con economía, búscate un intensivo. Los que no saben qué comer o van a un restaurante y tienen que pedir lo más barato porque no les alcanza. Ve acá un intensivo. Ve a Cerritos. Tenemos una comunidad de niños a los que les vamos a dar de comer todos los sábados, bueno, cada 15 días. Ve al pozo. Por ahí está Hugo. Acompaña a Hugo al pozo. Dona una despensa. Busca a alguien. Si Dios te dio dones y talentos para diseñar, métete al equipo creativo. Si Dios te dio dones de resistir el clima, métete al estacionamiento.

Usa tus dones. Eso. Desarrolla tus dones y ponlos al servicio de los demás.

## Resumen: las copas de la promesa

Entonces la primera copa, santificados. Conocemos a Dios y entendemos nuestra identidad. La segunda copa es la libertad. Encontramos esta sanidad, libertad del alma. Y la tercera copa de la redención. Para servir a otros. Jesús no bebió de esta copa. Físicamente. Pero entregó su sangre para que nosotros pudiéramos beberla. Pero hay una cuarta copa. Los judíos hoy le llaman la copa de la alabanza. Es esta... ¿Por qué? Porque literalmente al final de la ceremonia cantan unos salmos. Los salmos 115 al 118. Jesús lo último que hizo antes de ir a la cruz fue cantar.
