# ¿Conoces verdaderamente a Dios?

> En la primera parte vimos que somos incapaces de desear a Dios. ¿Cómo sí podemos desearlo? Estábamos muertos, pero Cristo nos dio vida, y en el nuevo nacimiento el Espíritu Santo abre nuestros ojos como los de un recién nacido. Fuimos creados a imagen de Dios para conocerlo. Frente a una espiritualidad «pirata», el Espíritu Santo, una persona divina, nos guía a toda verdad por medio de la Palabra y nos da expectativas correctas: no podemos conocer a Dios completamente, pero sí verdaderamente. El Espíritu, la Palabra y la iglesia nos sostienen en las temporadas sin deseo, y sobre todo descubrimos que Dios nos desea primero.

*Adaptado con ayuda de IA a partir de la transcripción de una predicación.*

- Autor: Daniel Lira y Luis Ortiz
- Tipo: Conversación
- Fecha: 15 de octubre de 2025, Convivencia Familiar Monterrey
- Video: https://www.youtube.com/watch?v=vSsQ_mntoio
- URL: https://daniellira.com/predicaciones/conoces-verdaderamente-a-dios/
- Idioma: es-MX

## Puntos clave

- Estábamos muertos en nuestros delitos y pecados; solo el nuevo nacimiento nos permite percibir y desear a Dios (Ef. 2).
- Fuimos creados a imagen de Dios con la capacidad de conocerlo.
- El Espíritu Santo es una persona, no una influencia; nos guía a toda verdad y nos muestra a Cristo.
- No podemos conocer a Dios completamente, pero sí verdaderamente.
- El Espíritu, la Palabra y la iglesia nos ayudan a volver a desearlo; Dios nos amó primero.

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## Muertos, pero nacidos de nuevo

**Daniel Lira:** Bienvenidos a esta segunda parte. Hemos estado platicando de cuando no deseo a Dios. Mi nombre es Daniel Lira, soy pastor de jóvenes en Convivencia Familiar, y me acompaña el pastor Luis. En la plática anterior hablábamos de cómo somos incapaces de desear a Dios, y de que cuando lo intentamos muchas veces probamos un sustituto artificial que nos dejó un mal sabor de boca. ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo sí podemos desearlo?

**Luis Ortiz:** Nuestra incapacidad es tal que el apóstol Pablo dice que estábamos muertos. Un muerto no siente, no desea, no percibe. Usa esa metáfora para explicar la profundidad de nuestra incapacidad. Pero en Efesios 2 también nos dice que, estando muertos en nuestros delitos y pecados, Cristo Jesús murió por nosotros para satisfacer la justicia, la santidad y el amor de Dios, y otorgarnos la salvación por fe, que es pasar de muerte a vida.

En esa nueva vida, en el nuevo nacimiento que Jesús le explica a Nicodemo, se empiezan a abrir nuestros ojos, como un bebé recién nacido que abre los ojos y empieza a ver, a oler, a respirar y a relacionarse con su mamá y su papá. Solo por un nuevo nacimiento dado por Dios, por el Espíritu Santo, podemos despertar y percibir que hay un Dios que nos creó a su imagen, que nos desea, que nos perdonó en Cristo, nos adoptó, nos dio herencia y nos sentó en lugares celestiales; que, siendo Dios y sin necesitar nada, nos amó. Ahí el Espíritu Santo, que es Dios, abre nuestros ojos espirituales para apreciar su belleza, su gracia y su salvación. Y como todo bebé, el creyente se va desarrollando: aprende a hablar, a reconocer a mamá y a papá, y obtiene seguridad, identidad y destino. Así empieza a ver la realidad de Dios y a desearlo.

## Creados para conocerlo

**Daniel Lira:** Creo que se trata de recordar nuestro diseño original: fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios. En *Génesis* 1 vemos a Dios darle orden a toda la creación, pero *Génesis* 2 se centra en el ser humano. Entre todas las cosas, solo el ser humano fue creado así, y lo que Dios quiere comunicar es que fuimos hechos con la capacidad de conocerlo. Cuando entendemos eso a la luz de Cristo y de lo que Él logró, es como estar a días de que nazca mi bebé…

**Luis Ortiz:** Ya vas a ser papá otra vez.

**Daniel Lira:** Sí. Esta analogía me encanta, porque se va a llamar como yo: Daniel. En el momento en que lo tenga en mis brazos, es mío, hecho de alguna manera a mi imagen, hecho para relacionarse conmigo y con mi esposa y para crecer en una familia diseñada para él. Desde que nace, en su identidad, es parte de mi familia y va a entrar a esa atmósfera, creado para nutrirse ahí. Creo que como creyentes, cuando nos salimos de eso, hay algo que nos regresa, algo que nos llama y nos dice: «Tienes un hogar». Y en ese clamor tal vez empezamos a vislumbrar nuestra incapacidad y a buscar la vida.

## Espiritualidad pirata y el Espíritu Santo

**Luis Ortiz:** Sí, y gracias a lo que Cristo hizo al lavarnos con su sangre, ahora el Espíritu Santo habita en este templo, dentro de mí. ¿Y sabes, Dani? Hoy se hace mucho hincapié en la espiritualidad, porque cuando no conocemos a Dios, como dijimos en el episodio anterior, buscamos un sustituto barato. Hay mercancía pirata que se parece pero no es, e imitaciones tan finas que es difícil distinguirlas del original. Hay una promoción enorme de la espiritualidad, pero nosotros hablamos de una persona divina, el Espíritu Santo. Jesús les dijo a sus discípulos que cuando viniera el Espíritu Santo los guiaría a toda verdad, los convencería de pecado, de justicia y de juicio, y les daría a conocer quién es Él realmente y su voluntad (ver Jn. 16:8–14). En esa revelación de las glorias de Cristo por el Espíritu Santo, a través de la Palabra, empezamos a ver las maravillas de Dios.

Y también es importante decir que a veces mis expectativas de desear y conocer a Dios no van empatadas con la Biblia. Por eso la salida fácil, pirata, «chafa», es una espiritualidad en la que mi espíritu está en armonía con el mundo, con la naturaleza y con otros seres humanos. Pero el Espíritu Santo, ya que fuimos creados a imagen de Dios, nos pone en sintonía con el Dios verdadero. Y su Palabra me da expectativas reales de qué puedo esperar y qué no, de lo que es realmente la vida eterna vivida en el planeta Tierra. Hay gente que se desilusiona de Dios y entra en un periodo de adormecimiento, de estupor.

## Conocerlo verdaderamente, aunque no completamente

**Luis Ortiz:** Pero cuando hay una expectativa correcta sabemos, número uno, que no vamos a poder conocer a Dios completamente. Un ser divino, hermoso y eterno, a quien según la Escritura el cielo no puede contener y la tierra es apenas el estrado de sus pies, no puede ser conocido por completo. Pero sí puedo conocerlo verdaderamente. Si pretendo conocerlo todo y me pierdo en mil preguntas, «¿por qué pasó esto?, ¿por qué pasó lo otro?», eso es un barril sin fondo. En las etapas de desilusión, dolor, angustia y necesidad, el Espíritu Santo nos consuela y nos imparte de Dios paz y gozo, aunque no encuentre la respuesta a cada situación adversa.

Por eso es importante conocer al Espíritu Santo como persona, no como una influencia o un poder que emana de Dios. El Espíritu Santo no es una paloma: la Biblia dice que descendió *como* paloma. Se le compara con el fuego, pero no es fuego. Son cualidades que, en su relación con nosotros, nos bendicen, nos purifican y nos guían a la verdad. Y Jesús les dijo a sus discípulos que no se fueran de Jerusalén hasta recibir la promesa. Hace un momento platicábamos de ese pasaje de Juan en el que Jesús dice: «Si me aman, guardarán mis mandamientos» (Jn. 14:15), que ya tocamos en el episodio pasado.

## «Si me aman»

**Daniel Lira:** Creo que ahí Jesús no habla de un amor romántico y sentimental, de químicos en el cerebro y el corazón que palpita, sino de un deseo honesto y genuino: hay un vacío en mí que necesita ser saciado, y en vez de saciarlo con cosas artificiales voy a clamar y a buscar. «Los que me aman guardan mis mandamientos», y a ellos les enviará al Espíritu Santo, que los guiará a toda verdad y les recordará todo. En nuestra incapacidad, Dios ha provisto a Cristo, que se reveló. Yo decía que, si Dios bajaba del cielo y me hablaba, creería. Y lo hizo, en Cristo Jesús, que murió en una cruz para que todos pudiéramos verlo, y para que todo aquel que lo mire en ese madero tenga vida eterna.

Cuando volteamos a verlo, Él nos da el regalo del Espíritu Santo, que nos revela quién es, nos guía a toda verdad y nos lo presenta verdaderamente. Es como si entrara a la casa y la llenara. Ahí empezamos a desearlo también de manera romántica y bonita, a enamorarnos. Pero siempre inicia con un «te amo», un deseo tal vez sin sentimiento: «te necesito». Hay momentos en que dejamos de desearlo y tenemos que regresar a esos pasajes, caminar con Él, y luego volvemos a sentir, nos volvemos a enamorar y volvemos a abrir la Palabra.

Creo que hay tres cosas que nos ayudan: el Espíritu Santo, que nos guía a toda verdad; su Palabra, que cada vez que la leemos es como una espada de doble filo y nos regresa a Él; y la iglesia, una comunidad que nos ayuda a transitar los momentos de «no lo deseo». Veo a una comunidad viva, amándolo y entregándose a Él, y me puede llevar a la siguiente temporada.

## Dios nos deseó primero

**Luis Ortiz:** Sí, ayudarnos en temporadas difíciles. Y cuando el Espíritu Santo despierta nuestra alma hacia Dios, nos muestra que Dios nos desea a nosotros, porque la Biblia dice que Él nos amó primero. Su amor es perfecto, porque Él es amor; el mío hacia Él nunca va a ser perfecto. Pero el Espíritu Santo me muestra a Cristo y me dice: «Eres deseado por Dios». Efesios 1, en la Reina-Valera, dice que fuimos aceptados en el Amado (Ef. 1:6). Dios me busca y me desea porque me ama, y en esa revelación puedo responder y ser seducido por Él.

A veces me saca de onda que llega gente a la iglesia a cuestionar: «¿Cuáles son las doctrinas de esta iglesia?». Es una pregunta válida, y hay doctrina; estudiamos la Biblia y hay todo un programa de instrucción bíblica en la iglesia. Pero la pregunta realmente es: ¿está Dios aquí? ¿Podemos experimentar, en el contexto de su Palabra, la plenitud de la salvación? Pedro, en su primera carta, habla de esa experiencia de plenitud. ¿Por qué? Porque Él se está manifestando: me despertó, me pasó de muerte a vida, me dio su Espíritu, me muestra que me ama con un amor perfecto, y mi vida descansa en ese amor. Habrá vivencias que me frustren, pero el deseo de Dios por mí es firme porque descansa sobre el sacrificio de su Hijo. Aunque a algunos les suene herejía, hay cosas que Dios no puede hacer: Dios no puede dejar de amarnos en Cristo Jesús. Tengo esa seguridad, y entonces lo deseo. ¿Por qué? Porque ya probé al verdadero.

**Daniel Lira:** Me quedo con eso. En la primera sesión vimos nuestra incapacidad completa, pero aun ahí, cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, Él nos amó. A veces nos falta entender que Dios se apasiona por nosotros, se mueve por nosotros, siente por nosotros. Eso me llena el corazón: soy amado. Si dejamos un mensaje hoy es este: eres amado en Cristo. Hay un amor que sobrepasa todo entendimiento y está disponible. Eres deseado y fuiste creado a su imagen y semejanza. Entender eso es probar un poco de sus glorias y decir: «Quiero más». Como el maná que descendía del cielo cada día: nunca sería suficiente; siempre hay más.

**Luis Ortiz:** Sí. Jonathan Edwards escribió ampliamente sobre la pasión de Dios por su gloria. Pero eso lo veremos en otro episodio, Dani.

**Daniel Lira:** En otro episodio. Seguiremos platicando de esto. Nos vemos en la siguiente parte.
