# Permanecer en la vid: el fundamento antes del método

*Transcripción completa de una clase, con las palabras de Daniel Lira; solo se añadieron subtítulos, párrafos y puntuación, y se limpiaron muletillas, repeticiones y errores de transcripción. Publicada en octubre de 2023 en Intensivo Convivencia en línea.*

- Autor: Daniel Lira
- Tipo: Clase
- Fecha: octubre de 2023, Intensivo Convivencia en línea
- Video: https://www.youtube.com/watch?v=pkPa0Fwplu8
- URL: https://daniellira.com/predicaciones/como-hacer-discipulos-permanecer-en-la-vid/
- Idioma: es-MX

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## Un fundamento antes del método

Hemos estado hablando acerca de los propósitos de Dios, del amor de Dios, de Deuteronomio 6, de “Amarás a tu Dios”, de la Gran Comisión, de varias cosas que nos han ayudado a construir un fundamento antes de iniciar con el “ahora sí, cómo le hago”, la parte práctica. Y quiero que me aguantes un poco más, porque voy a entrar todavía a un tema del corazón de nuevo, y después de esto ya entraremos a la parte práctica en la siguiente sesión, directamente en cómo le hago, qué es un discípulo. Pero antes de eso, cómo hacer discípulos. Cómo hacer discípulos es una pregunta en la que hay mucha confusión: qué es el discipulado y cómo hago discípulos.

Tú podrás encontrar diferentes respuestas a esta pregunta en diferentes lugares, pero yo quiero irme al corazón del asunto y llegar a un punto en específico, porque generalmente hay un conflicto grande, y es que queremos tomar el lugar del Espíritu Santo. Tú y yo tenemos esta tendencia por amor. No es por algo malo, porque los amamos tanto y queremos verlos llegar a Cristo. Queremos que esto suceda, que queremos tomar el lugar del Espíritu Santo. A veces nos desesperamos en este proceso y no vemos lo mismo que está viendo Dios. Queremos tomar su lugar y cometemos alguno de estos errores. Y es que el trabajo del Espíritu Santo es uno y el nuestro es otro.

¿Queremos nosotros decirle a la gente que son pecadores? Wow, el trabajo del Espíritu Santo es convencer a las personas del pecado, no nosotros. No sé si lo has intentado: decirle a alguien que es un pecador o resaltarle su pecado y decirle que está mal, y de manera instantánea hay una barrera: se alejan de ti y te apartan. Yo recuerdo cuando a mí me decían este tipo de frases. Yo decía: pero yo no soy un pecador, yo soy una buena persona, yo no mato, y empezaba a dar… y tendré mis errores, pero eso no es pecado. Ni siquiera sabía y entendía qué era el pecado, pero cuando yo escuchaba estas frases, yo decía: ¿por qué? Y me decían: es que el pecado nos separó del mundo. Y entonces yo decía: ¿a mí? No, pues yo no soy un pecador, a lo mejor tú. No sé si te ha pasado, pero hay una barrera. Y mi papá trataba de decirme muchas veces algo y yo me cerraba completamente. Y él ni siquiera trataba de hacer esto. Pero yo me acuerdo, como hay veces, que cuando lo forzamos, hay una barrera instantánea y aunque hagamos las cosas bien, como de nuevo, mi papá lo único que hacía era preguntarme si había leído la Biblia o si había leído un libro que él me había regalado.

## El Espíritu Santo ablanda el corazón

No hacía nada más. Pero yo me cerraba, porque el corazón del humano tiene que ser enternecido por el Espíritu Santo, y él lo sabía. Él lo sabía que cuando él me decía, cada vez que me decía esto, mi corazón en las noches anhelaba leer la Biblia, pero no se atrevía a hacerlo. Y cada vez que él me lo preguntaba, era una semilla que iba siendo plantada, que iba creciendo hasta el día que la abrí. Y el día que la abrí, Dios me habló y el día que Dios me habló, entregué mi vida a Jesús por completo, pero de nuevo queremos decirle a la gente: eres un pecador y te vas a ir al infierno, arrepiéntete.

Tienes que arrepentirte de tus obras y ese es el trabajo del Espíritu Santo. Él convence de pecado, él convence de arrepentimiento y él nos guía al arrepentimiento. ¿Por qué? Porque él ha provisto el perdón. Cuando nosotros intentamos hacer esto, estamos diluyendo el trabajo del Espíritu Santo, porque nunca le llegaremos. Por más increíbles que seamos predicando del arrepentimiento, es el Espíritu Santo quien convence de pecado y lleva y guía al arrepentimiento. Para que ellos lleguen a Cristo, les tratamos de decir: estás equivocado. Tratamos de enseñarles y decirles que están mal o de convencerlos. Usamos esta frase: convertirlos.

Y es que nadie convierte a nadie. Es el Espíritu Santo quien da vida a los muertos. Y la verdad es que no hay una fórmula. La verdad es que no hay un sistema, y esa es la parte que más nos duele a ti y a mí, en esta mentalidad mexicana, americana, que tenemos incluso cierta influencia griega, helenista y romana. Quiere fórmulas, quiere métodos, quiere maneras de “a ver: paso uno, paso dos, paso tres”, y la verdad es que no hay. Por eso quiero meterme una vez más en temas del corazón. Nuestro trabajo no es decirles que son pecadores, que se van a ir al infierno.

Nada de esto. Nuestro trabajo es simplemente apuntarlos a Jesús y a la verdad y ayudarlos a obedecerla, aun cuando no siempre saben que lo están haciendo. De maneras sutiles los vamos llevando a obedecer la palabra de Dios, a encontrarse con Jesús y, poco a poco, llevar a Él. Por lo tanto, no nos metemos con el pecado, a menos que ellos nos den ese permiso. Nosotros no vamos diciéndoles: qué mal que estás tomando y fumando y emborrachándote de esa manera, qué mal que —incluso temas fuertes— estás engañando a tu esposa, la relación que tienes fuera del matrimonio. Hay temas fuertes que inicialmente nosotros queremos corregir porque lo vemos y sabemos que no agrada a Dios.

## El celo por corregir a otros

Y lo hacemos de este celo de decir: es que eso que estás haciendo no agrada a Dios, cámbialo para que entonces Dios te ame. Y ahí es donde nos equivocamos, porque es al revés. Como lo hemos visto en las otras sesiones, Dios nos amó primero y cuando sabemos que somos amados por Él, queremos regresarle este amor. Y en este regreso de este amor, empezamos a obedecerlo. Él nos va abriendo nuestros ojos y decimos: esa relación que tengo no es buena, debo dejarla. Oh, y es en obediencia a Dios. Y ahí es donde se glorifica y ahí es donde Dios se siente amado y ahí es donde su gozo empieza a estar en nosotros y ahí es donde empiezan a ser discípulos.

Así que nosotros no nos metemos con el pecado. Dejamos y esperamos que el Espíritu Santo vaya entrando a cada una de sus áreas y los vaya convenciendo de pecado y vaya limpiando a cada uno de ellos. Mientras tanto, nosotros nos enfocamos en una cosa y solo una cosa importa, y es obedecer a Dios. Y obedecer no solamente es estar de acuerdo con Dios, es realmente conocer el corazón de Dios, para entonces buscar agradar a Dios. Santiago 1:22 dice: “sean hacedores de la palabra, no solo oidores”. En Juan 6:45 dice: aquel que escucha y aprende de Dios llegará a Cristo. Nuestro trabajo es obedecer y llevar a las personas a ¿qué? A escuchar y aprender de Dios, para que ellos, al escuchar y aprender de Dios, entonces ahí… ese es el momento en donde ellos van a obedecer a Dios. Tú y yo ya sabemos cómo escuchar y obedecer a Dios: a través del Espíritu Santo, leyendo las Escrituras y a través de nuestras autoridades, podemos escuchar y preguntarle a Dios: ¿qué quieres? ¿Tú qué quieres que haga? Y ahí es en donde entonces tú y yo actuamos. Y para esto, Dios nos ha dejado dos cosas, de nuevo: el Espíritu Santo y su palabra viva y eficaz, revelado en la Biblia, que también es Jesús. Él es la palabra, Él es el verbo, Él es la palabra viva.

## El Espíritu Santo y la Palabra viva

Así que dentro de este marco de referencia, tú y yo podemos tener un estilo de vida de hacer discípulos. Eso es lo que buscamos. Que nuestro estilo de vida sea hacer discípulos, no que sean proyectos, no que sean momentos aislados o como voy a intentar hacer discípulos aquí o en esta área de mi vida, en esta esfera, sino que nuestro estilo de vida es de obediencia. Y ese estilo de vida lleva a otros a escuchar y aprender de Dios y, por consiguiente, a obedecer a Dios. Nos ha dejado de nuevo a su Espíritu Santo y su palabra viva y eficaz. Ahora, dentro de este marco de referencia, que es el Espíritu Santo que nos ha dejado Dios y la palabra viva y eficaz que nos ha dejado también Jesús, revelada su vida revelada en la palabra, su ejemplo, su carácter, pero también, de nuevo, como le decía a los de Emaús todo lo referente a Él en el Antiguo Testamento. No es suficiente leer el Nuevo Testamento y decir: ya lo entendí todo, pero muchas cosas no las entenderemos sin antes entender el Antiguo Testamento, o al menos este panorama bíblico, cultura hebrea y judía, su historia y cómo llegaron a esto. Pero bueno, dentro de este marco de referencia, es que nosotros podemos cumplir estos dos mandamientos. Uno: amarás a tu Dios, que ya hablamos bastante de eso y ahora nos enfocaremos en esta segunda parte de nuevo: cómo le hago. No es un sistema. Es un sistema que no es un sistema. Es una metodología que no es una metodología.

Es una relación, porque hacer discípulos es cosa de Dios, no es cosa nuestra. Él está mucho más interesado en que las otras personas lo amen y que las otras personas sientan su amor que lo que tú y yo lo estamos haciendo. Aun cuando sea la persona que más amas en la vida, Dios lo ama más de una manera más perfecta y, por consiguiente, Él anhela que regresen a Él de una manera mucho más profunda. De nuevo, es una cosa de Dios, no de nosotros. Y es ahí en donde podemos ver en Juan, capítulo 6, versículo 45. “Está escrito en los profetas: ‘Y todos serán enseñados por Dios’. Todo el que ha oído y aprendido del Padre viene a mí”. El Padre quiere enseñarnos. El Padre quiere ser nuestro Maestro. Jesús quiere ser nuestro Maestro. No tenemos que ponernos y hacer el trabajo ni del Espíritu Santo, ni del Padre, ni de Jesús. Dejemos que ellos hablen. Por lo tanto, hacer discípulos es como una asociación con Dios. Somos socios en una tarea con Dios, en la que el Maestro es Él. Digamos, somos como el asistente. Nosotros simplemente estamos ahí para ayudar a las personas a ponerle atención al Maestro.

## Amar a Dios y al prójimo

Esto lo dice y lo repite. Ya leímos algunos de estos versículos, pero vamos a leerlos rápidamente, recordando el mayor de los mandamientos era: amarás a tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Y el segundo, amarás a tu prójimo como a ti mismo. Te voy a leer una ráfaga de versículos en las que vamos a entender cómo los acerco a Cristo, cómo los acerco al Espíritu Santo, cómo los acerco al Padre y en general cómo los acerco al amor de Dios. Y por lo tanto, cuál es mi trabajo, cuál sí es mi trabajo de amar al otro. Dice, hablando Cristo: “nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me envió y yo lo resucitaré en el día final”.

Porque escrito está en los profetas: “todos serán enseñados por el Padre”, y todo el que aprende y oye viene a mí. ¿Cómo los acerco a Cristo? Tenemos que llevarlos a ser enseñados por el Padre. Nadie viene a Jesús si el Padre no lo trae. Nadie. No, pero es que yo tengo una tecnología, una metodología, yo tengo un método perfecto que mira, si tú juntas a las personas y les das esto… Nadie viene si el Padre no es su maestro. ¿Cómo los acerco a Cristo? Los acerco al Padre. Oye, ¿cómo los acerco al Padre? El que tiene mis mandamientos o el que obedece mis mandamientos y los guarda es el que me ama.

Y el que me ama será amado por mi Padre y yo lo amaré y me manifestaré a él, obedeciendo los mandamientos o siguiendo a Jesús. Oye, pero aparte de esto, me dices que hay algo que se llama Espíritu Santo. ¿Cómo recibo el Espíritu Santo? Porque sin el Espíritu Santo dices que no puedo. ¿Cómo le hago entonces? ¡Bien fácil! Si me aman, guardarán mis mandamientos y rogaré al Padre y les daré a otro Consolador para que esté con ustedes siempre. Son versículos que ya habíamos leído, Juan 14, Juan 6 y en resumen es: nadie puede venir a Cristo si no viene a través del Padre, nadie recibe el Espíritu Santo si no ama y guarda los mandamientos del Padre y del Hijo y el Padre no viene a nadie a menos que guarden los mandamientos de Él.

En resumen, se trata de nuevo de obedecer a Jesús. Una fe que obedece por amor. Una fe que obra por amor. ¿Qué hacemos? Los presentamos al Padre para que sean enseñados por Él. Los enseñamos a escuchar y seguir la voz de Dios. Los animamos a obedecer la voz de Dios y dejamos que Dios sea el Maestro quien los atrae, los ama y se manifiesta a ellos. ¿Quién es el que enseña? ¿Quién es el que revela? Es Dios mismo el que lo hace. Voy a ellos y hago morada. Nosotros enseñamos a escuchar a Dios.

## Dios es quien enseña: aprender a escuchar a Dios

¿Tú sabes escuchar a Dios? ¿Sabes si aquellos a quienes estás alcanzando saben escuchar a Dios? Y es como cuando tenemos dos canales de radio. ¿Sabemos sintonizar uno o el otro? ¿Sabemos escuchar al uno y el otro? Ahora, ¿cómo hacemos esto? Dejamos que ellos descubran a Dios, que tengan su propio camino a Emaús. Estos discípulos, antes de que Jesús les revelara todo, ellos iban platicándole a Jesús todas las cosas que habían acontecido. Y Jesús tiene una conversación en la cual ellos van descubriendo la verdad.

Al final de todo, nuestro trabajo es amarlos y acercarnos. Así como lo decía la iglesia de Hechos, decía: “día tras día continuaban unánimes en el templo, partiendo el pan en los hogares, comiendo juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día al número de ellos los que iban siendo salvos”. Abrazarlos para que se sientan parte, amarlos, compartir la cena con ellos, entre ellos y la cena del Señor. Esto es la iglesia, esto es lo que hacemos. No es el edificio, no es nada de eso. Tú te preguntarás, hay veces que los mayores testimonios que hay en nuestra iglesia, en Convivencia Familiar, vemos que es porque alguien le sonrió.

¿De verdad? Eso es algo que a mí me impacta hasta la fecha. Es que en el estacionamiento me recibieron con amor, me sonrieron, nadie me sonríe. En la puerta, me abrieron la puerta, me dijeron bienvenido. ¡Wow! ¿Qué está pasando? Y luego entré y me regalaron café. ¿De qué se trata esto? Y luego llegué y obviamente al sentarme a escuchar la palabra de Dios, mi cabeza ya había sido filtrada, mi corazón ya había sido enternecido y entonces la palabra de Dios atravesó mi corazón y entregué mi vida a Cristo y entonces por eso sigo aquí. ¿Qué?

Pero todo inició porque alguien me saludó, me sonrió y me amó. Nosotros abrazamos a la gente y los hacemos sentirse parte y los amamos. Vamos más allá y tomamos cenas con ellos, tomamos estos tiempos de conocerlos a ellos, de ser íntimos con ellos. Y entonces la gente llega a Cristo. No es un sistema, iglesia, hermanos. No es un sistema, no es una metodología lo que quiero enseñarles. Y las siguientes sesiones se van a ver un poco más como esto. Se van a ver más como un sistema, se van a ver más como una metodología, como haz esto, luego esto, luego esto, luego esto. Pero no quiero que nos confundamos.

## Lo que viene: un sistema que no sustituye la relación

No quiero que tú y yo nos desviemos de que el obedecer o de que estos pasos son una metodología, porque quiero decirte que si tú acabaras la clase el día de hoy en este momento y te llevaras solo, lo que acabo de decir que es amarlos, abrazarlos, hacerlos sentir parte y enseñarlos a escuchar a Dios y obedecer a Dios, solo eso es suficiente. No necesitas ver lo demás de la clase, aunque te animo a hacerla porque voy a empezar a hablar de estas técnicas, de cómo escuchar a Dios y cómo obedecer a Dios. Sin embargo, no quiero que te lleves la técnica o la metodología como algo escrito en piedra.

Llévate simplemente el corazón de amarlos, amarlos tanto que entonces ellos quieran amar a Dios. Así que, ¿cuál es nuestro trabajo para resumir y terminar esta sesión? Apuntarlos a Dios. Enseñarles a relacionarse con Dios y con otros a través de su palabra. Apuntarlos a la palabra de Dios. Enseñarlos a obedecer y vivir en el gozo de Dios. Orar todo el tiempo por ellos. Animarlos, amarlos, retarlos unos a otros. Y sí, prepararte para ver y vivir tu vida en Dios. Ver que tu vida es de Dios y vives en Dios y esto se vaya. Para entonces, nuestro punto más importante y la razón de todo esto es sentarlos casi como espectadores para ver la obra de Dios suceder frente a nuestros ojos y gozar de ello.

Son los testimonios más hermosos que he podido ver. Es cuando Dios lo hace todo. Cuando yo me he sentado a ver cómo ellos vienen a la iglesia, ellos leen la palabra y ver cómo llegan con un corazón encendido y dicen: Dios me habló a través de este versículo, hice esto y funcionó. Y entonces me acerqué más a Él y ahora tengo una relación viva con Él. Y ahora entiendo que es que no es que Dios esté en todos lados, es que está en mí. Él quiere hacer morada conmigo, Él quiere relacionarse conmigo, Él quiere amarme. Él ha hecho su casa y me ha invitado a vivir en ella y a participar de ella. Y cuando tú ves eso, tú ves un corazón ardiente que está dispuesto a ser discípulos.
