# ¿Qué es la Biblia? La estructura básica de la Biblia

> Antes de leer la Biblia necesitamos saber qué tenemos en las manos. No es una novela ni un libro dictado por un ángel: son sesenta y seis libros, escritos por muchos autores a lo largo de miles de años, con un solo mensaje. Es verdad porque es la palabra de Dios, su aliento, y Dios nos la dejó para revelarse, para ser conocido y amado. Su revelación máxima es Jesús, la palabra encarnada. El Antiguo Testamento, que en la época de Jesús se llamaba el Tanaj, es el trayecto que nos lleva a Él y tiene tres partes: la Torá revela el carácter de Dios, los Profetas su plan y los Escritos su gloria.

*Adaptado con ayuda de IA a partir de una clase en vivo.*

- Autor: Daniel Lira Serhan (https://daniellira.com/)
- Fuente: clase en vivo «Estructura básica de la Biblia»
- URL: https://daniellira.com/clases/que-es-la-biblia/
- Idioma: es-MX
- Clase relacionada: https://daniellira.com/clases/la-biblia-es-la-verdad/

## Puntos clave

- La Biblia no es una novela ni un libro dictado: son 66 libros escritos a lo largo de miles de años, con un solo mensaje.
- Es verdad porque es la palabra de Dios: «Toda Escritura es inspirada por Dios» (2 Tim. 3:16), el aliento de Dios en la personalidad de cada autor.
- Dios nos dejó su palabra para revelarse, para ser conocido y amado; su revelación máxima es Jesús, la palabra encarnada.
- El Antiguo Testamento (el Tanaj) es el trayecto que nos lleva a Jesús, y Jesús nos ayuda a entenderlo: son dos llaves.
- El Tanaj tiene tres partes: la Torá revela el carácter de Dios, los Profetas su plan y los Escritos su gloria (5 + 21 + 13 = 39 libros).

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## Lo que la Biblia dice de la Biblia

Hoy no voy a tocar evidencias externas; eso lo hago en otra clase, [La Biblia es la verdad](https://daniellira.com/clases/la-biblia-es-la-verdad/), donde comparto parte de mi testimonio. Hoy me quedo con lo que la Biblia dice de sí misma: por qué es la verdad, cómo se forma y qué tiene tu Biblia. Y quiero rescatar el amor al Antiguo Testamento, que es lo que menos leemos. Lo tratamos como el iPhone: ¿para qué quiero el 15 si ya salió el 16? Con la Biblia no funciona así.

## ¿Qué clase de libro es la Biblia?

La Biblia es un texto histórico, no una novela. Tampoco es como el Libro de Mormón o el Corán, que dicen haber sido dictados por un ángel a una persona. Se fue juntando poco a poco durante miles de años: es un libro, pero son muchos libros. La Biblia cristiana tiene sesenta y seis; la católica tiene más. Y todos tienen un solo mensaje, desde Génesis hasta Apocalipsis.

Eso, por sí mismo, prueba que es la verdad. Es muy difícil que muchos autores, en épocas distintas y con estilos distintos, concuerden en un mismo mensaje. Una serie de novelas como *El Señor de los Anillos* o *Narnia* la escribe un solo autor que con toda la historia en la mente, y ni así queda tan perfecta como la Biblia. Al mismo tiempo, cada libro funciona por sí solo; pero mientras más adelante vas, menos entiendes si no tienes lo anterior.

## ¿Es históricamente confiable?

Sí. Es el texto antiguo con más copias en el mundo. Cuando llegué a Cristo, yo preguntaba: “¿Por qué me enseñaron de Alejandro Magno en la primaria, con mucha menos evidencia escrita, y de Jesús no?”. El Jesús histórico es verificable, y también sus milagros: los judíos que no creyeron en el evangelio escribían que había “un brujo que sana enfermos”. Tratando de negar los milagros, los confirman.

Pero el punto de hoy es otro: la Biblia es verdad porque es la palabra de Dios.

## ¿Qué significa que sea inspirada por Dios?

Pablo le escribe a Timoteo: «Toda Escritura es inspirada por Dios» (2 Tim. 3:16). Inspirada es el aliento de Dios: la esencia de Dios puesta en palabras.

Dios se ha asociado con el hombre: escogió a personas como tú y como yo, en contextos históricos reales, para escribirla. Pero lo que escribieron no es de inspiración propia; es el aliento de Dios impreso en la personalidad de Moisés, de Jeremías, de Juan o de Mateo.

## ¿Para qué nos dejó Dios su palabra?

Para revelarse a sí mismo, para ser conocido y amado. No es una lista de reglas ni un “manual de vida”. Si lo fuera, te diría cómo cepillarte los dientes y qué comer. Su propósito es revelar su carácter.

Dios se revela desde «En el principio» hasta Apocalipsis, que significa quitar el velo: la revelación final de Jesucristo en toda su gloria.

Imagina que un amigo te quiere presentar a alguien y te lo describe: alto, inteligente, con camisa azul. Tú estudias la descripción, pero nunca te sientas con esa persona. No sirve de nada. Tienes que sentarte a conocerla, y al conocerla, amarla. La manera que Dios nos dejó para eso es la Biblia.

## Jesús, la palabra hecha carne

La revelación más tangible de Dios es Cristo encarnado. Dios Hijo tomó un cuerpo como el tuyo, fue tentado como nosotros y nos mostró su carácter. ¿Cómo es Dios? Mira a Jesús.

Juan le llama a Jesús el Verbo, la palabra. Génesis empieza: «En el principio Dios creó los cielos y la tierra» (Gén. 1:1). Y Juan escribe: «En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios» (Jn. 1:1). Ese Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros (Jn. 1:14).

En Apocalipsis, Juan ve a Jesús, y «de Su boca salía una aguda espada de dos filos» (Apoc. 1:16). Y Hebreos dice que la palabra de Dios es «más cortante que cualquier espada de dos filos» (Heb. 4:12): penetra hasta el alma y te cambia por completo. Si queremos conocer a Jesús, tenemos que conocer la palabra.

Ojo: el objeto no es sagrado. Si tu Biblia se cae, Dios no se enoja; lo que es palabra de Dios es su contenido. Los musulmanes besan el Corán porque creen que el libro mismo es la palabra de Dios: lo que para nosotros es Jesús, para ellos es el Corán. Para nosotros, la Palabra es Jesús, y Él dejó impreso su carácter en la Biblia.

Pablo, preso y después de años de ministerio, les escribe a los filipenses que quiere conocer a Cristo (Fil. 3:10). Si tú también quieres conocerlo, tienes que conocer la Biblia. Dios, que habló «a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por Su Hijo» (Heb. 1:1–2). Su idioma es Jesús.

## El Antiguo Testamento: el trayecto hacia Jesús

Todo el Antiguo Testamento es el camino que nos lleva a Jesús. Ayer manejé de Torreón con mi esposa y mis dos hijas. Yo solo quería llegar, pero hubo momentos muy bonitos en el camino; si se me olvida a quién llevo, voy frustrado y enojado. El Antiguo Testamento es ese trayecto que tenemos que aprender a disfrutar. El destino es Jesús, pero si solo piensas en el destino, te pierdes el camino. Y una vez que llegas, el Nuevo Testamento cuenta cómo respondimos a Él y nos revela el destino final: el regreso de Jesús y la resurrección de todos.

## ¿Cómo sé que lo que tengo en mis manos es la palabra de Dios?

¿Has intentado leer la Biblia en un año? Génesis y Éxodo están padres, pero llegas a los sacrificios de Levítico y a las genealogías de Números, y lo dejas: “Mejor leo Juan”. Y Juan también es raro. Cuando recién llegué a Cristo, me dijeron: “Lee Juan 1”. ¿Quién es el Verbo? Le escribí a Walo, que era el pastor de jóvenes antes que yo, y él me explicó que el Verbo es Jesús.

Tenemos que estar seguros de que lo que leemos sí es la palabra de Dios, porque la fe no es ciega: es «la certeza de lo que se espera» (Heb. 11:1). Los mormones tienen profetas, y lo que dice el profeta, eso es. Con nosotros no es así. Necesitamos certeza de que lo que leemos es lo que Dios exhaló. Y esa certeza empieza por saber qué es la Biblia y qué dice: sus libros y su organización.

## ¿Por qué hoy no le voy a llamar “Antiguo Testamento”?

Nuestra Biblia tiene sesenta y seis libros en dos porciones: Antiguo y Nuevo Testamento. Así se va a seguir llamando. Pero solo por hoy, por razones didácticas, le quito el nombre de “Antiguo”. En realidad se llamaba el Tanaj.

Durante casi los primeros trescientos o cuatrocientos años, los cristianos no usaban el término Antiguo Testamento; los primeros creyentes, que eran judíos, y los padres de la iglesia lo veían todo como una misma continuación. Después se habló de lo viejo y lo nuevo por temas de canonicidad.

Aquí está el error: *testamento* significa pacto, y en la Biblia hay varios pactos. Hablamos de “la época del antiguo pacto” y “la época del nuevo pacto” como si no fueran lo mismo. Es la continuación de una misma historia.

En la época de Jesús, el Tanaj estaba dividido en tres: la Torá, los Neviim y los Ketuvim; es decir, la Ley, los Profetas y los Escritos. Son treinta y nueve libros.

## La Torá: el carácter de Dios

La Torá es el Pentateuco (*penta* significa cinco): Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Es lo que la Biblia llama la Ley. Casi podemos verlo como una sola obra: la portada es Génesis y el final es Deuteronomio. Aquí está prácticamente toda la revelación de Dios. Mi libro *Orígenes* es una exposición de Génesis, porque creemos que en Génesis está todo el plan de Dios: puedes ver todo el evangelio en Génesis.

La Torá no es “paso uno, paso dos”. Es Dios revelando su carácter al mundo de Moisés, a un pueblo que sale de Egipto confundido, y poniendo orden en su caos.

**Génesis revela su carácter.** “Yo soy el Dios creador; yo dije, y se hizo”. Si todo lo que hizo es bueno, ¿por qué hay mal? Porque el ser humano lo corrompió. Pero Dios es fiel a sus promesas. En Génesis encuentras la promesa de que seremos adoptados, con Abraham; redimidos por la sustitución de un cordero, con Isaac; y justificados al vestirnos de Cristo, con Jacob y Esaú. Necesitas a Jesús para verlo; pero sin Génesis, cuando te hablen de justificación no sabrás de qué te hablan.

**Éxodo revela su relación con su pueblo.** Es una historia de amor. Si a Israel le preguntaran cómo conoció a su esposo, contaría Éxodo: “Fui esclavo por cuatrocientos años. Y Él llegó y me dijo: ‘Te voy a sacar de Egipto, te voy a redimir y te voy a tomar como mío. Tú serás mi pueblo y yo seré tu Dios’. Y no le creí”. En la montaña hacen un pacto matrimonial, y el pueblo dice: “Acepto”. Ese antiguo pacto se rompe, pero Dios no se divorcia de Israel: promete un nuevo pacto, renovar sus votos. Ese es Cristo. Es mejor porque ya no depende de nosotros, sino de Cristo, que ya pagó el precio de que lo íbamos a romper.

**Levítico revela su santidad.** Israel era un pueblo sagrado, y Levítico enseña cómo mantenerse limpio. Los sacrificios no eran pasos para ser salvo; servían para mantener sagrado el espacio donde estaba Dios. “Limpio” o “inmundo” no significa salvo o no salvo, sino estar o no en condición de entrar a su presencia. En Cristo, soy santo porque su sangre me limpia; y como ya soy santo, me comporto como santo.

**Números revela su fidelidad.** Es la historia del pueblo necio: “sí, pero no”, cuarenta años en el desierto, una generación que muere antes de entrar a la tierra prometida. Aun así, Dios fue fiel.

**Deuteronomio recuerda su pacto.** Moisés es como un abuelito contándoles la historia a sus nietos antes de morir, para que, cuando Josué tome la batuta, no empiecen de cero. Ahí está el Shemá: «Escucha, oh Israel, el SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR uno es» (Deut. 6:4). No niega la Trinidad; habla de la unicidad de Dios. Y resume la ley: «Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza» (Deut. 6:5). Cuando Jesús resume la ley, cita Deuteronomio.

### ¿Es Dios un legalista?

Hoy vemos la ley y decimos: “Dios es legalista”. Pero mira el contexto. Los dioses de Egipto, de los cananeos y de los sumerios eran como niños berrinchudos: exigían algo y nunca sabías qué. Si complacías a uno, enojabas a otro. Todo era adivinar.

La Torá presenta a un Dios que no necesita nada. Nuestros sacrificios no lo satisfacen; Él ya está completo. Y aun así dice: “Tú serás mi pueblo. Así te relacionas conmigo. Si sigues mis caminos, serás bendecido; si no, serás maldito”. No porque sea un Dios malo, sino porque ese es el camino de la bendición, y fuera de él todo es maldición.

La ley es el fundamento de toda la Biblia. Si te la saltas y te vas directo a los evangelios o a Apocalipsis, todo queda abierto a una interpretación privada, y la Biblia no es de interpretación privada. Si quieres entender la Biblia, empieza por la Torá.

## Las dos llaves para entender la Biblia

La Biblia tiene dos llaves. El Tanaj nos ayuda a entender a Cristo, y Cristo nos ayuda a entender el Tanaj. No puedes tener una sin la otra. Si empezaste por el Nuevo Testamento, no pasa nada: necesitas saber que el Mesías ya vino, pero también que había sido profetizado. Y como cuando conoces a una persona, la vas conociendo por facetas. Alguien puede parecer trabajador y honesto, hasta que en la primera cita le grita al mesero.

## Los Profetas: el plan de Dios

La segunda parte son los Profetas, los Neviim: Josué, Jueces, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes, Isaías, Jeremías, Ezequiel y los doce profetas menores. Son veintiún libros. Los menores no son menos importantes; sus escritos son más cortos.

Si la Torá presenta el carácter de Dios, los Profetas anuncian al Mesías y cómo Él lo cumplirá todo. Pensamos que el nuevo pacto empieza en el Nuevo Testamento, pero aparece primero en Isaías, Jeremías y Ezequiel, y se sostiene sobre la promesa a David: uno de sus hijos reinará por siempre. Los Profetas dan una interpretación profética de la ley: toman las promesas de Génesis 3:15, de Abraham, de Isaac y de Jacob y de Éxodo, y las proyectan hacia Aquel que ha de venir.

En Reyes, por ejemplo, el pueblo pide un rey porque dejó de considerar a Dios como su rey, y desde entonces cada rey demuestra que nadie es suficiente para reinar sobre Israel, sino el Rey de reyes: Jesús.

## Los Escritos: la gloria de Dios

La tercera parte son los Ketuvim, los Escritos: trece libros, entre ellos Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares, Rut, Lamentaciones, Daniel, Nehemías y 1 y 2 Crónicas. Crónicas repite partes completas de Samuel y Reyes, pero se escribe para el pueblo que regresa del exilio y le da a esa historia una interpretación para su momento. Ahí ves cómo la Biblia interpreta la Biblia.

Cinco, veintiuno y trece: treinta y nueve libros. Los Salmos, los Proverbios o el Cantar de los Cantares son escritos que nacen de atender la voz de Dios. Son el fruto de lo que Dios produce: gloria y alabanza.

## Conclusión: carácter, plan y gloria

El Tanaj nos revela a Dios en tres partes: la Torá, su carácter; los Profetas, su plan en el Mesías; y los Escritos, su gloria.

La Biblia no es un manual ni un objeto sagrado. Es la palabra de Dios, su aliento, y nos la dejó para revelarse, para ser conocido y amado. Su revelación máxima es Jesús, y el Antiguo Testamento es el trayecto que nos lleva a Él. No te saltes el camino. Empieza por la Torá y siéntate con Él a conocerlo, porque al conocerlo lo vas a amar.

*Todas las citas bíblicas, salvo indicación contraria, han sido tomadas de la Nueva Biblia de las Américas (NBLA), © 2005 por The Lockman Foundation. Usadas con permiso.*
