# Números: una nueva generación junto al Jordán

> Números trata de un contraste: el pueblo cae, pero los pactos de Dios prevalecen. En el segundo censo hay 601 mil listos para la guerra: casi los mismos números, pero una nueva generación. Dios divide la tierra y da ciudades de refugio, aunque el pecado permanece: Rubén y Gad prefieren quedarse con su ganado. Moisés impone manos sobre Josué ante todos. Llega el juicio sobre Madián, y con él muere Balaam, que vio la bendición pero tenía una decisión que tomar. Y todo termina en una frase: Yo, el Señor, habito en medio de los israelitas.

*Adaptado con ayuda de IA a partir de una clase en vivo.*

- Autor: Daniel Lira Serhan (https://daniellira.com/)
- Fuente: Orígenes (Estudio 12:2) · Números: Sesión 8 (clase grabada, Estudio 12:2)
- URL: https://daniellira.com/clases/numeros-una-nueva-generacion-junto-al-jordan/
- Idioma: es-MX
- Serie: Orígenes (Estudio 12:2) · Números · Sesión 8 (parte 8 de 8)
- Anterior: https://daniellira.com/clases/numeros-balaam-y-la-estrella-de-jacob/
- Siguiente serie (Deuteronomio): https://daniellira.com/clases/deuteronomio-recuerda-para-que-no-vuelva-a-suceder/

## Puntos clave

- Números contrasta el pecado del pueblo con la fidelidad de Dios, cuyos pactos prevalecen.
- El segundo censo cuenta 601,730: una nueva generación lista para entrar (Núm. 26:51).
- El pecado permanece: Rubén y Gad prefieren quedarse del otro lado del Jordán por su ganado (Núm. 32).
- Moisés impone manos sobre Josué y le imparte autoridad a la vista de todos (Núm. 27:18-19).
- «Yo, el Señor, habito en medio de los israelitas» (Núm. 35:34): Dios quiere habitar con nosotros.

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## No perdernos en los detalles

Estamos ya por terminar el libro de Números. No quiero que nos perdamos en los detalles. Hay tanto que desglosar de estos versículos y de este libro, pero no quiero que nos perdamos en esto. El libro se trata de un contraste. Un contraste entre la fidelidad de Dios, y cómo su plan, sus objetivos y sus pactos van a prevalecer. Él seguirá siendo fiel ante ellos, pase lo que pase. En la vista global, corporativa, Dios sigue viendo a un pueblo, a su esposa amada y radiante. En los detalles vemos como si los castigara, pero no; hay una disciplina, una disciplina al pueblo como cuerpo, que sí carga consecuencias individuales. Vimos este patrón de pecado y de cómo se comienzan a rebelar y a rebelar contra Dios.

Moisés mal representa a Dios en una última cosa, pero la responsabilidad que cargaba Moisés era tan grande que entonces él no entra a la tierra prometida. De la misma manera, aquellos diez espías que mal representaron la tierra y mal representaron a Dios, que les podía dar la victoria, murieron inmediatamente. Mientras que los demás, que simplemente tropezaron, vivieron otros 40 años. De nuevo, no quiero que dividamos nada de lo que sucede aquí entre salvación o no salvación. Eso le toca al Señor. Él sabe quién es salvo y quién no es salvo. Tú y yo lo sabremos el día de la resurrección, pero hasta ahora lo único que podemos empezar a ver y a notar es cómo Dios permanece santo y protegerá su santidad a la vista de los demás pueblos.

## El segundo censo

Vimos que hay dos censos. El Señor toma el primer censo, y el pueblo mal representa a Dios y entonces no entra a la tierra prometida. Pero entonces levanta un nuevo pueblo. En el capítulo 26 está el nuevo censo, el censo antes de entrar a Jericó. Se vuelven a contar cada una de las tribus, y en total son 601 mil listos para la guerra:

«Estos son los que fueron contados de los israelitas: 601,730» (Núm. 26:51).

Iniciamos con 603 mil y ahora hay 601 mil. Entre los que murieron y los que crecieron, prácticamente se queda igual. Acto seguido viene la división de las tierras.

De nuevo: antes de salir del Sinaí, ¿qué es lo que hizo el Señor? Hizo un censo y dio orden. Lo mismo se repite hacia el final. Hace un nuevo censo para esta nueva generación y entonces divide la tierra. ¿Qué parte les toca? Prácticamente iba a ser por suerte, y la porción iba a ser por tamaño: las tribus más grandes reciben porciones más grandes y las más pequeñas reciben porciones más pequeñas. De cada una de ellas saldrían ciudades para los levitas, y aparte habría unas ciudades de refugio. Eran ciudades en donde aquel que mataba a alguien inadvertidamente iba a refugiarse. Mientras estuviera ahí, la persona que quisiera vengarse no se podría vengar. Dios comienza a dar estructura al pueblo, diciéndoles: cuando entres, así sucederá.

## El pecado permanece

Sin embargo, sí vemos que el pecado va a permanecer. Específicamente hablando de la tierra, en las tribus de Rubén y Gad, que no quieren entrar a la tierra (capítulo 32). Dicen: nosotros nos quedamos aquí, porque somos pastores, tenemos ganado, y esta tierra se ve muy buena para el ganado. ¿Por qué no nos quedamos aquí? Se establecen ahí prácticamente por codicia. De nuevo, son como aquellos espías que no quisieron entrar. Sin embargo, Dios en ese momento les permite, digamos, quedarse del otro lado, junto con la media tribu de Manasés, y repartir la tierra de Canaán entre las nueve tribus y media restantes, siempre y cuando ayudaran a conquistar.

## Josué recibe la batuta

Pero, ¿qué pasa? Hay una transición. La transición fue del censo: en el censo completo vemos una nueva generación. Pero también hay una nueva transición. Moisés está a punto de morir, dado que no va a entrar a la tierra prometida. Y entonces Moisés le pide al Señor: levanta a alguien. ¿Recuerdas a ese joven que siempre permanecía en la tienda cuando Moisés entraba a verse cara a cara con el Señor? Ese era Josué. Y Josué es el mismo que fue como espía junto con Caleb y regresó con una muy buena intención de tomar la tierra.

Entonces, es de aquellas personas que tenían más de 20 años, que son de una generación que ya había pasado, y se convertirá en el líder que va a transmitirle a una nueva generación. Josué y Caleb son algo muy interesante. Moisés es la generación original, digamos así. Josué y Caleb son la nueva generación; sin embargo, no son la nueva, nueva generación. Ellos ya tenían la edad suficiente para ir a la guerra, y aquí mismo, otra vez, permanecen para llevar al pueblo.

Entonces, Dios los levanta, y aquí es donde vemos el fundamento de la imposición de manos. El Señor le dice a Moisés en el capítulo 27:

«Toma a Josué, hijo de Nun, hombre en quien está el Espíritu, y pon tu mano sobre él; y haz que se ponga delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación, e impártele autoridad a la vista de ellos» (Núm. 27:18-19).

Impone manos sobre él a la vista de todos para impartirle autoridad, y el Señor entonces está con él. De la misma manera que vimos en el censo 1, Dios dio orden, dio liderazgo, estableció las maneras. Igual ahora vuelve y recuerda las ofrendas, vuelve y recuerda las fiestas y los ciclos, los ritmos que van a tener que llevar una vez que entren a la tierra prometida. Desde la Pascua, los primeros frutos, la fiesta de las Semanas, o Pentecostés, como le llamamos, las Trompetas, el Día de la Expiación: todos y cada uno de los que ya vimos en Levítico se les están transmitiendo en ese momento a una nueva generación.

## El juicio sobre Madián y el final de Balaam

Termina de hablar de esto, vuelve a hablar de los votos especiales, y le dice a Moisés que está a punto de morir, pero antes:

«Toma completa venganza sobre los madianitas por los israelitas; después serás reunido a tu pueblo» (Núm. 31:2).

Los madianitas, si lo recuerdas, son aquellos que se prostituyeron con Israel y los llevaron a adorar a otros dioses. De nuevo, el Señor está probando su santidad. Y de nuevo podemos hablar de si Dios es injusto. No. Aquí de lo que se está hablando es de un juicio sobre aquellos que hicieron tropezar a su pueblo, que lo maldijeron, aquellos que ya escogieron a Baal, que ya escogieron a Satanás, que ya escogieron entregarse a sus deseos y al mundo, y a quienes Dios les ha dado el tiempo para arrepentirse y no lo hicieron. Si tú recuerdas, en el Éxodo, ellos permanecieron 400 años como esclavos porque el colmo del pecado de estas personas no se había alcanzado; es decir, el pecado no había llegado a su tope. Igual que con la generación de Noé. Este pueblo ya estaba como en los días de Noé. No había vuelta atrás.

Así que Dios envía un juicio a manos del pueblo, y así sucede. Algo que me entristece un poco es que entre ellos muere Balaam, en el versículo 8:

«También mataron a espada a Balaam, hijo de Beor» (Núm. 31:8).

No sabemos qué pasó aquí. Lo que sabemos es que Balaam fue el que aconsejó que las mujeres llevaran a Israel a prostituirse y a adorar a otros dioses, porque solo de esa manera iban a poder obtener la victoria. Eso lo sabemos porque más adelante, en el versículo 16, se menciona:

«Estas fueron la causa de que los israelitas, por el consejo de Balaam, fueran infieles al Señor en el asunto de Peor, por lo que hubo plaga entre la congregación del Señor» (Núm. 31:16).

Lo que no sabemos es si esto sucedió antes de que viera al pueblo o después. Lo que podemos intuir es que Balaam, aunque vio a Dios, tenía una decisión que tomar. Aunque vio al pueblo, y vio la bendición, y vio lo que iba a suceder, había una decisión que tomar. ¿De qué árbol comerás? ¿De qué fruto tomarás: de la semilla de las promesas de Dios, o te entregarás a la codicia, a la avaricia, a la envidia, a la victoria personal? No sabemos qué es lo que sucedió, pero sabemos que murió a manos de Israel.

## Yo habito en medio de ustedes

Y entonces vemos que el pecado permanece, la desconfianza permanece, pero el Señor también permanece. En esta última batalla, en este plan de Dios, Él permanece y siempre permanecerá. Prácticamente se termina el libro de Números. El capítulo 33 es un resumen: si tú quieres trazar todo lo que sucedió desde la salida de Egipto hasta el Jordán, lo puedes contar, y puedes ver todos los lugares y cuánto tardaron. Y en el capítulo 34 otra vez empieza a mencionar cómo se va a repartir la tierra.

Es importante, de nuevo, mencionar esto: se trata del Señor. Él quiere habitar entre nosotros, pero sigue siendo un Dios santo, un Dios que no puede ser mal representado. A esto vamos cuando dice: no tomes el nombre del Señor en vano. No solamente es decirlo; es cuando el pueblo de Dios lo mal representa. Recuerda, esto está escrito para el pueblo elegido del Señor, Israel, en el tiempo en que está escrito. No es exactamente lo mismo; aunque el Señor es el mismo, las indicaciones han sido distintas. Nosotros somos naciones que hemos sido injertadas a este pueblo a través de la gracia y la misericordia del Señor. Hemos sido sellados por el Espíritu Santo, cubiertos por su sangre, y representamos su santidad en el arrepentimiento, cuando regresamos al Señor.

Números es un libro de censos y de desierto. El desierto representa esta hostilidad, y el pueblo comienza tomando las decisiones de entregarse a esta hostilidad, pero termina entregándose a Dios. Josué recibe la batuta. Y en el libro de Deuteronomio, lo que va a suceder es que Moisés da sus últimas palabras: vuelve a contar la historia, pero la proyecta hacia el futuro, como un abuelo que les transmite toda su sabiduría a sus nietos.

Quiero terminar simplemente con algo que nos recuerda el punto de todo esto. Capítulo 35, versículo 34:

«Y no contaminarán la tierra en que ustedes viven, en medio de la cual Yo habito, pues Yo, el Señor, habito en medio de los israelitas» (Núm. 35:34).

Es Dios con nosotros. Desde el principio quiere ser conocido y amado; quiere habitar entre nosotros, y Él ha provisto todos los medios para poder hacerlo. Esta es la historia de Israel, justo antes de cruzar el Jordán.

## La escalera de Orígenes

Recuerda, hemos visto todo esto como si fuera una escalerita. Génesis estableció los fundamentos de donde se sostiene y se proyecta todo el origen de la creación. Éxodo nos presenta la relación que Dios tiene con su pueblo, y Levítico, el ideal. Números es un paralelo al Éxodo, donde se nos representa una vez más la relación que Dios tiene con nosotros, pero desde el punto de vista de una esposa que se prostituye, mientras Dios sigue permaneciendo fiel. Y Deuteronomio, igual que Génesis, presentará los fundamentos para proyectar el resto de la historia de Israel y de lo que sucederá hasta nuestros tiempos.

*Todas las citas bíblicas, salvo indicación contraria, han sido tomadas de la Nueva Biblia de las Américas (NBLA), © 2005 por The Lockman Foundation. Usadas con permiso.*
