# Deuteronomio: recuerda, para que no vuelva a suceder

> Deuteronomio cierra la Torá y es un puente hacia toda la historia de Israel. Es Moisés, como un abuelito, contándoles a sus nietos lo que vivieron, con historias cargadas de pepitas de oro. A una generación que no vio la rebelión de sus padres le dice: recuerda, no vaya a ser que vuelva a suceder. Cuando no confiaron, Dios no les entregó la tierra; cuando se entregaron a Él, entregó a Sehón y a Og en sus manos. Todo descansa en una promesa: un solo Dios, un solo lugar, y un pueblo sabio que tiene a un Dios tan cerca que las naciones querrán regresar a Él.

*Adaptado con ayuda de IA a partir de una clase en vivo.*

- Autor: Daniel Lira Serhan (https://daniellira.com/)
- Fuente: Orígenes (Estudio 12:2) · Deuteronomio: Introducción y Sesión 1 (clase grabada, Estudio 12:2)
- URL: https://daniellira.com/clases/deuteronomio-recuerda-para-que-no-vuelva-a-suceder/
- Idioma: es-MX
- Serie: Orígenes (Estudio 12:2) · Deuteronomio · Sesión 1 (parte 1 de 5)
- Serie anterior (Números): https://daniellira.com/clases/numeros-una-nueva-generacion-junto-al-jordan/
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## Puntos clave

- Deuteronomio cierra la Torá y es un puente hacia toda la historia de Israel y los profetas.
- Moisés, como un abuelito, recuenta la historia a una nueva generación: recuerda, no vaya a ser que vuelva a suceder.
- El punto principal: solo un Dios y solo un lugar de adoración.
- Cuando no confiaron, no entraron; cuando se entregaron a Dios, «el Señor su Dios es el que pelea por ustedes» (Dt. 3:22).
- «¿Qué nación grande hay que tenga un dios tan cerca de ella…?» (Dt. 4:7): un pueblo sabio atrae a las naciones.

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## La Torá, un solo libro

Esta es la última clase de la serie Orígenes. Hemos estudiado ya los primeros cuatro libros de la Torá y estamos llegando al último, Deuteronomio. Hemos visto, recuerda, que la Torá como conjunto es como si fuera un solo libro. Y ese solo libro es el fundamento de toda la Biblia. En especial, el libro de Deuteronomio va a asentar el contexto de todo lo que viene para el pueblo de Israel, y podríamos decir incluso para el resto de la Palabra. Tenemos que entender que estos primeros cinco libros son la base de todo. Son la ley, son la Torá, son aquello que cada israelita, cada persona llamada por Dios, debería llevar y guardar muy cerca de su corazón.

En Génesis vemos cómo Dios plantea toda la historia y todo el plan, y de ahí en adelante se va construyendo esta historia. Dios se presenta personalmente en el Éxodo. Luego en Levítico nos da todas las instrucciones: permanezcan santos, porque yo soy santo. En Números vemos la fidelidad de Dios aun en medio de la infidelidad del hombre. Y ahora en Deuteronomio, Moisés va a tomar toda la historia y voltear hacia atrás, y con un nuevo lente va a explicársela a una nueva generación que está a punto de entrar a la tierra que Dios les prometió.

## Un abuelito que cuenta historias

El libro de Deuteronomio es como una segunda ley o las segundas palabras, así se le dice, y es prácticamente Moisés, un abuelito, contándoles a sus nietos las historias que habían vivido. Pero recuerda: cuando un abuelito les platica a sus nietos, esto va cargado de pepitas de oro. Es un recuento de la historia, no con los lentes de un joven que apenas la está viviendo, sino de alguien con experiencia, alguien que la ha vivido y está a punto de otorgar toda su sabiduría a la siguiente generación. Este es el libro de Deuteronomio. Tal vez cuando lo leas haya muchas cosas que parecen repetirse.

Vamos a ver la historia repetirse, vamos a ver el recuento de la ley, de los mandamientos, y vamos a ver luego una proyección hacia el futuro de lo que sucederá con Israel. Una proyección profética o, como me gusta llamarle, un eco profético.

## Un puente entre la Torá y la historia de Israel

¿Qué es Deuteronomio? Es un puente entre la Torá y toda la historia de Israel. Es lo que cierra, lo que concluye la Torá, los primeros cinco libros, el Pentateuco. Y esa conclusión nos va a ayudar a entender todo lo que viene en el Antiguo Testamento: todo lo que vemos en Israel y lo que sucede en la historia de los siguientes libros, de Josué, de Jueces, de Samuel, de Reyes, de Crónicas, y el rol de los profetas. Cada uno de los profetas hace énfasis en lo que Deuteronomio hace énfasis. Toma ese énfasis y hace eco sobre él, recordándole al pueblo: recuerda lo que ya se te había dicho.

El libro de Deuteronomio va a hacer algunos énfasis interesantes. Por una parte, va a darnos un lente hacia el pasado, una reinterpretación del pasado, dándonos estas pepitas de oro de conocimiento. Luego se va a detener a hacer un énfasis muy fuerte en el primer mandamiento, que Jesús cita cuando le preguntan cuál es el mandamiento más importante: amarás a tu Dios sobre todas las cosas. Esto lo vamos a resumir en el Shemá, que encontrarás en Deuteronomio 6. Va a hacer énfasis en un corazón circuncidado, lo cual vamos a ver más adelante. Y va a hacer énfasis en recordar lo que Dios ha hecho para que regreses a Dios.

## Solo un Dios y solo un lugar

Detrás de todo esto, el punto principal, y como inicia Deuteronomio, es decirle al pueblo: estás por tomar la tierra. Recuerda, recuerda, recuerda lo que se ha asentado hasta este momento. Tendrás un solo Dios. No harás imágenes de ese Dios. No tendrás ídolos. No adorarás a otros dioses. Tendrás un solo Dios. Y hay un solo lugar donde se harán los sacrificios, un solo lugar de adoración. Solo un Dios y solo un lugar.

¿Por qué? Porque todo lo que Dios prometió está a punto de cumplirse. Acompáñame a Deuteronomio, capítulo 1. Inicia diciendo:

> «Estas son las palabras que Moisés habló a todo Israel al otro lado del río Jordán…» (Deuteronomio 1:1, NBLA).

Todo está por cumplirse. Así que Moisés comienza recordando la historia. En el versículo 5 nos dice: «Moisés comenzó a explicar esta ley». ¿Cuál? La que fue entregada en el monte Sinaí, que vimos en el libro de Éxodo, que de hecho es toda la parte central: Éxodo, Levítico y Números. Todo el punto es llegar al Sinaí, recibir la ley y caminar junto con Dios.

¿Y cuál es la base de todo? Miren el versículo 8:

> «Miren, he puesto la tierra delante de ustedes. Entren y tomen posesión de la tierra que el Señor juró dar a sus padres Abraham, Isaac y Jacob, a ellos y a su descendencia después de ellos» (Deuteronomio 1:8, NBLA).

Miren, vayan y háganlo. Sin embargo, ustedes mandaron doce espías, de los cuales solamente dos dieron un buen testimonio, y los otros diez actuaron en contra del Señor. Dice el versículo 26:

> «Sin embargo, ustedes no quisieron subir, y se rebelaron contra el mandato del Señor su Dios» (Deuteronomio 1:26, NBLA).

Versículo 32:

> «Pero con todo esto, ustedes no confiaron en el Señor su Dios, que iba delante de ustedes en el camino para buscarles lugar donde acampar, con fuego de noche y nube de día, para mostrarles el camino por donde debían andar» (Deuteronomio 1:32-33, NBLA).

Por lo tanto, Dios toma a toda esa generación y les dice: yo ya no iré más con ustedes. No los llevaré a la tierra, sino que será otra generación.

## Recuerda, para que no vuelva a suceder

¿Qué es lo que está haciendo Moisés? Les está recordando esto a un pueblo que no lo vivió. Se lo está diciendo a la generación que está por entrar, a los hijos de esa generación que no obedeció a Dios. Y les recuerda: ustedes no vivieron esto. Ustedes no vivieron esto. Recuérdalo, no sea que te vuelva a pasar.

Hemos escuchado muchas veces historias de las guerras: la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial. En el ínter de estas dos guerras, acabando la primera, se hizo todo un mandato de derechos humanos como para que no volviera a suceder. Pero volvió a suceder. Volvió a suceder, y sucedió a una magnitud mayor. Y entonces se acuñaron ciertas frases y ciertas cosas: nunca más volveríamos a dejar que sucedan las atrocidades que sucedieron específicamente contra el pueblo de Israel. Sin embargo, hoy en día estamos volviendo a ver que el antisemitismo crece y crece. ¿Cuál es el objetivo de Moisés? Voltear al pueblo y decirle: recuerda, no vaya a ser que vuelva a suceder lo que sucedió con tus padres.

## Cuando Dios va con ustedes

Así que del capítulo 1 al 3 vemos este trayecto. Es el trayecto en donde les dice: recuerda lo que hicieron mal. Pero los capítulos 2 y 3 les recuerdan cómo Dios sí va con ellos. En un sentido, está diciendo: cuando ustedes no obedecen a Dios, Dios no va con ustedes, y entonces las promesas son imposibles de adquirir. Sin embargo, cuando se entregan a Dios y Dios sí va con ustedes, Él entregará en su mano a cada uno de sus enemigos.

Por leer algunos versículos y algunas de las batallas que ganan gracias a Dios, podemos ir al capítulo 2, versículo 24:

> «Levántense; pónganse en marcha y pasen por el valle del Arnón. Mira, he entregado en tu mano a Sehón amorreo, rey de Hesbón, y a su tierra…» (Deuteronomio 2:24, NBLA).

Y si nos vamos al versículo 31: «Mira, he comenzado a entregar a Sehón y su tierra en tus manos». Versículo 33: «Y el Señor nuestro Dios lo entregó a nosotros; y lo derrotamos». En el capítulo 3 hay otra guerra, otra derrota en donde es Dios quien se los ha entregado:

> «Pero el Señor me dijo: “No le tengas miedo, porque Yo lo he entregado en tu mano a todo su pueblo y su tierra…”. Así que el Señor nuestro Dios también entregó en nuestra mano a Og, rey de Basán, con todo su pueblo…» (Deuteronomio 3:2-3, NBLA).

Y así continúa la historia. Cada vez que se entregaron a Dios, Dios entregó a sus enemigos. Versículo 21:

> «En aquel tiempo le ordené a Josué: “Tus ojos han visto todo lo que el Señor, Dios de ustedes, ha hecho a estos dos reyes; así hará el Señor a todos los reinos por los cuales vas a pasar. No les teman, porque el Señor su Dios es el que pelea por ustedes”» (Deuteronomio 3:21-22, NBLA).

Aquí empieza a tomar forma el punto que está tratando de dar Moisés. Recuerda que cuando no confiaste en el Señor y temiste, diste un mal reporte, y Dios no te entregó la tierra. Sin embargo, cada vez que confiaste en el Señor, cada vez que te entregaste a sus mandatos, a sus estatutos, a su ley, a la cercanía, a seguirlo a Él, ¿qué fue lo que sucedió? Que Dios te los entregó. Así que, Josué y toda la generación que viene: no temas. No temas, porque Dios te los entregará.

Todo esto descansa en una sola cosa: Dios lo ha prometido. Tenemos que recordar que esto no es por el pueblo de Israel, no es por amor a Josué; es por amor a toda la humanidad que Dios escogió a Abraham, Isaac y Jacob, que Dios escogió al pueblo de Israel para darles una tierra. Y en esa tierra ellos conquistarían, el nombre de Dios se haría famoso, y entonces cada nación regresaría a Él.

## Un pueblo sabio con un Dios cercano

Quiero terminar hablando de algo muy simple. El capítulo 4, versículo 2, dice:

> «Ustedes no añadirán nada a la palabra que yo les mando, ni quitarán nada de ella, para que guarden los mandamientos del Señor su Dios que yo les mando» (Deuteronomio 4:2, NBLA).

Sus ojos han visto lo que el Señor hizo, y empieza a hablar de todas las cosas que ya ha hecho: algunas que esta generación vio y otras que no vio. Pero al final dice:

> «Miren, yo les he enseñado estatutos y decretos tal como el Señor mi Dios me ordenó, para que así los cumplan en medio de la tierra en que van a entrar para poseerla. Así que guárdenlos y pónganlos por obra, porque esta será su sabiduría y su inteligencia ante los ojos de los pueblos que al escuchar todos estos estatutos, dirán: “Ciertamente esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente”» (Deuteronomio 4:5-6, NBLA).

¿Por qué? Este es el punto central que hemos visto en toda la Torá:

> «Porque, ¿qué nación grande hay que tenga un dios tan cerca de ella como está el Señor nuestro Dios siempre que lo invocamos? ¿O qué nación grande hay que tenga estatutos y decretos tan justos como toda esta ley que hoy pongo delante de ustedes?» (Deuteronomio 4:7-8, NBLA).

Recuerda: Dios nos creó porque quiere ser conocido y amado. Porque tú eres conocido y amado; para compartirse, para estar cerca de nosotros. Y cuando los pueblos ven a Israel y dicen «no hay otro Dios que esté tan cerca», eso debe provocar a los pueblos, a las naciones, a los corazones de las personas, a regresar. Y decir: yo quiero regresar a ese jardín, yo quiero ser parte de ese pueblo en donde el Señor habita.

En la siguiente sesión vamos a hablar de que solo hay un Dios, y de la importancia detrás de esta instrucción que vemos en los Diez Mandamientos como el primer mandamiento, que Jesús un día toma y recuerda, y de cómo todo esto se engloba en el Shemá y en los siguientes capítulos.

*Todas las citas bíblicas, salvo indicación contraria, han sido tomadas de la Nueva Biblia de las Américas (NBLA), © 2005 por The Lockman Foundation. Usadas con permiso.*
