# Deuteronomio: cuida tu corazón y escucha, Israel

> Ahora Moisés ofrece un lente interno: todo apunta al corazón. Oyeron la voz de Dios pero no vieron figura alguna; por eso no deben hacer dioses de lo creado. En Deuteronomio 4, Moisés profetiza toda la historia de Israel: conquista, idolatría, dispersión a manos de Asiria y Babilonia, y regreso cuando busquen a Dios con todo el corazón. Luego viene el Shemá: escucha, oh Israel, el Señor uno es. Daniel explica que el «uno» es ejad, una unidad compuesta, como un racimo de uvas: un solo Dios en tres personas. Amarlo en lo privado y en lo público es la misión de la vida.

*Adaptado con ayuda de IA a partir de una clase en vivo.*

- Autor: Daniel Lira Serhan (https://daniellira.com/)
- Fuente: Orígenes (Estudio 12:2) · Deuteronomio: Sesión 2 (clase grabada, Estudio 12:2)
- URL: https://daniellira.com/clases/deuteronomio-cuida-tu-corazon-y-el-shema/
- Idioma: es-MX
- Serie: Orígenes (Estudio 12:2) · Deuteronomio · Sesión 2 (parte 2 de 5)
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## Puntos clave

- «Cuídate y guarda tu alma con diligencia» (Dt. 4:9): Deuteronomio ofrece un lente interno.
- Oyeron la voz, pero no vieron figura alguna; por eso no deben hacer ídolos ni dioses de lo creado (Dt. 4:12, 15-16).
- Deuteronomio 4 profetiza la dispersión y el regreso: «lo hallarás si lo buscas con todo tu corazón» (Dt. 4:29).
- El Shemá: «Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es» (Dt. 6:4).
- Daniel lee ejad como unidad compuesta, base para comprender a un solo Dios en tres personas.

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## Un lente interno

En la primera sesión vimos este lente al pasado, este vistazo de Moisés hacia el pasado, recontándolo para sacar sabiduría y entregarla a la siguiente generación. En resumen: confía en Dios, obedece a Dios, y Dios entregará a cada uno de tus enemigos en tus manos, por amor a Abraham, a Isaac y a Jacob, y por amor a todas las naciones, a toda la humanidad, porque Él desea habitar entre nosotros.

Ahora vamos a ver algo que es como un lente interno. En los siguientes capítulos, casi completos, se habla de la ley, de leyes, de diferentes cosas, pero todo apunta al corazón. Todo apunta a «cuida tu corazón, cuida tu corazón». Y en el capítulo 4 vamos a encontrar algo que sucede dos veces en Deuteronomio: Moisés toma estas palabras y habla de parte de Dios, profetizando lo que va a suceder en toda la historia de Israel, desde el momento de las conquistas prácticamente hasta la venida de Jesús. Está profetizado, condensado en pocos versículos, pero está dando la razón de lo que va a suceder. Dice: tengan cuidado de esto, pero cuando suceda, hagan esto. Y los siguientes versículos prácticamente te hablan de cuando abandonas a Dios haciéndote ídolos, adorando otras figuras.

Vámonos al versículo 9. Es algo interno:

> «Por tanto, cuídate y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, y no se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; sino que las hagas saber a tus hijos y a tus nietos» (Deuteronomio 4:9, NBLA).

Recuerda, dice, el día que estuviste delante del Señor. Saltándonos hasta el 12:

> «Entonces el Señor les habló de en medio del fuego; oyeron su voz, solo la voz, pero no vieron figura alguna» (Deuteronomio 4:12, NBLA).

De alguna manera les está diciendo: ustedes han visto lo que ha hecho el Señor, ustedes han guardado, o pueden guardar, en su corazón lo que ha dicho el Señor, y ustedes han oído la voz del Señor. Cuiden pues, dice el versículo 15:

> «Así que tengan mucho cuidado, ya que no vieron ninguna figura el día en que el Señor les habló en Horeb de en medio del fuego; no sea que se corrompan y hagan para ustedes una imagen tallada semejante a cualquier figura: semejanza de varón o de hembra…» (Deuteronomio 4:15-16, NBLA).

## No hagan dioses de lo creado

Todas estas cosas, la lluvia, el sol, todo lo que ven, se las he dado a todas las naciones. Tengan cuidado de no hacerlas dioses, como otras naciones lo harán. Porque a ustedes, dice el versículo 20:

> «Pero a ustedes el Señor los ha tomado y los ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que fueran pueblo de Su heredad como lo son ahora» (Deuteronomio 4:20, NBLA).

Tengan cuidado de no hacerse ídolos, de no hacerse imágenes, de no adorar a otros dioses ni hacer de las cosas creadas un dios.

## Un eco profético: dispersión y regreso

¿Por qué? Esta es la parte importante, cuando empieza a proyectar lo que sucederá en Israel el día que lo hagan. Esto es lo que sucederá, dice el versículo 25:

> «Cuando hayan engendrado hijos y nietos, y hayan permanecido largo tiempo en la tierra, y se corrompan y hagan un ídolo en forma de cualquier cosa, y hagan lo que es malo ante los ojos del Señor su Dios para provocarlo a ira, hoy pongo por testigo contra ustedes al cielo y a la tierra, que pronto serán totalmente exterminados de la tierra donde van a pasar el Jordán para poseerla. No vivirán por mucho tiempo en ella, sino que serán totalmente destruidos. El Señor los dispersará entre los pueblos…» (Deuteronomio 4:25-27, NBLA).

Pero, dice el versículo 29:

> «Pero desde allí buscarás al Señor tu Dios, y lo hallarás si lo buscas con todo tu corazón y con toda tu alma. En los postreros días, cuando estés angustiado y todas esas cosas te sobrevengan, volverás al Señor tu Dios y escucharás Su voz. Pues el Señor tu Dios es Dios compasivo; no te abandonará, ni te destruirá, ni olvidará el pacto que Él juró a tus padres» (Deuteronomio 4:29-31, NBLA).

¿Qué es lo que está pasando aquí? Esto sienta las bases de todo lo que va a suceder en la historia de Israel. Van a conquistar la tierra, pero el día que olviden a Dios… Dios guardó esta tierra, Dios ve esta tierra, Dios cuida esta tierra, y se la dio a un pueblo en específico para representarlo. Cuando no lo representaran de manera correcta, Dios los iba a quitar. ¿Para qué? Para que no volvieran de la tierra un ídolo, para que no volvieran de la riqueza y de las cosas dadas por Dios un ídolo, sino que recordaran a Dios. Y el día que lo hicieran, los iba a regresar.

Tienes que recordar muy bien esto, porque esto es lo que sienta las bases de lo que leerás a continuación en tu Biblia. En todo el libro de Josué veremos cómo Dios les da la victoria y conquistan, porque confían. Pero luego, en el libro de Jueces, vemos que no pueden y no conquistan. ¿Por qué? Porque no obedecen a Dios. Llega el punto en el que ponen reyes sobre ellos, y David se entrega a Dios y conquista toda la tierra, toda esa unidad. Pero luego, en el libro de Reyes, vemos una sucesión de reyes haciendo lo malo ante los ojos de Dios. Lo malo, lo malo, lo malo, lo malo. Y entonces Dios los entrega, justo como lo dice aquí, a sus enemigos, de tal manera que llega un punto en el que todo Israel es dispersado.

Primero por el pueblo de Asiria, luego por el pueblo de Babilonia. Y estando ahí leemos la hermosura de algunos profetas, como Ezequiel, como Daniel, como Jeremías, que es donde recuerdan a Dios. Y al pasar 70 años, Dios los regresa, justo como dice aquí. Y estando ahí, en el momento de angustia, en el momento en que pensaban que Dios los había olvidado, Dios envía a su Hijo. Él mismo toma forma de hombre, se encarna entre nosotros y se muestra.

## Dios quiere habitar entre nosotros

¿Por qué? Porque Dios quiere habitar y quiere estar entre nosotros. Y todo esto que está diciendo se resume en una cosa, una técnica, una manera que Dios le entrega al pueblo de Israel para recordar esto una y otra vez. Terminando todo esto que está proyectando hacia el futuro, vuelve y les dice: así que, por favor, recuerda el pasado. Dice el versículo 32: «Ciertamente, pregunta ahora acerca de los tiempos pasados que fueron antes de ti, desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra». Vámonos a Génesis. Averigua si alguna vez se ha hecho cosa tan grande como esta, o si se ha oído algo como esto:

> «¿Ha oído pueblo alguno la voz de Dios, hablando de en medio del fuego, como tú la has oído, y ha sobrevivido?» (Deuteronomio 4:33, NBLA).

¿Ha habido algo tan increíble como lo que estabas viviendo? Versículo 35:

> «A ti te fue mostrado, para que supieras que el Señor, Él es Dios; ningún otro hay fuera de Él» (Deuteronomio 4:35, NBLA).

Versículo 37:

> «Porque Él amó a tus padres, por eso escogió a su descendencia después de ellos; y personalmente te sacó de Egipto con Su gran poder» (Deuteronomio 4:37, NBLA).

Versículo 39:

> «Por tanto, reconoce hoy y reflexiona en tu corazón, que el Señor es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra; no hay otro» (Deuteronomio 4:39, NBLA).

Vimos un vistazo hacia el pasado que nos daba estas sabidurías, estas pepitas de oro, y ahora lo toma y es un vistazo hacia el interior. Recuerda, ve a tu corazón, reconoce que Él es Dios. Y en Deuteronomio, en el capítulo 6, hay algo que los judíos hasta el día de hoy recitan todos los días de su vida.

## El Shemá: escucha, Israel

¿Con qué objetivo? Recordar justo esto. Vamos a terminar esta sesión con el capítulo 6, versículo 4. Esos son los versículos de la oración conocida como el Shemá. *Shemá* es la palabra que significa «escucha». Pero más allá de eso, escucha es escucha y pon en práctica. Es pon atención de tal manera que estás por obedecer. Escucha de tal manera que puedas confiar. Y esto es algo que ellos recitan todos los días para recordarlo, y es en sí la misión de su vida:

> «Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Las enseñarás diligentemente a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias entre tus ojos. Las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas» (Deuteronomio 6:4-9, NBLA).

¿Qué es lo que está tratando de decir aquí? El Shemá resume todo lo que estamos diciendo en una oración que es fácil de recordar. Escucha, Israel: solo hay un Dios. Solo uno es. Lo acabamos de leer hace poco: todo esto lo hizo y se mostró ante ti para que sepas que solo Él es Dios.

## Una unidad compuesta

Lo más interesante de esta frase, «escucha… el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es», es que el «uno» usa la palabra hebrea *ejad*. Y la palabra hebrea *ejad* significa una unidad compuesta. Hay dos palabras para decir uno. En el hebreo puedes usar la palabra uno de tal manera que signifique una singularidad, solamente una unidad, o la palabra *ejad*, que significa unidad compuesta. De alguna manera es como si quisieras describir un racimo de uvas: podrías decir «es un racimo de uvas». ¿Por qué? Porque está compuesto por varias uvas. Y de la misma manera es como Dios habla en Génesis, cuando llama a la luz día y a las tinieblas noche: «Y fue la tarde y fue la mañana: un día» (Génesis 1:5, NBLA), *ejad*, día uno. Está hablando de una unidad compuesta, que se compone del día y de la noche. De la misma manera, esto sienta las bases para que tú y yo podamos comprender que nuestro Dios es una unidad compuesta. Es un solo Dios en tres personas.

Pero solo Él, solo Yahvé, solo Jehová, solo Él es Dios. Y lo amarás con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza (Deuteronomio 6:5). Amar y conocer a Dios, una y otra vez, es el objetivo principal de todas las cosas. Los profetas toman este tipo de versículos y le recuerdan al pueblo: Dios no necesita tus sacrificios; lo que quiere es tu corazón. Entrégate a Él y ámalo.

## En lo privado y en lo público

Estas palabras que yo te mando estarán sobre tu corazón, y se las enseñarás a tus hijos. Es decir, las llevarás en lo más profundo de tu ser y de tu identidad, y tu objetivo es pasarlas a la siguiente generación. Dios es un Dios de generaciones.

De aquí es de donde la toman para decir esta oración en la mañana, en la tarde y en la noche. Sin embargo, en realidad, ¿de qué está hablando? De que lo harás en lo privado de tu casa y en lo público. Que lo harás desde el día hasta la noche. Que todo el tiempo, todo lo que eres, es definido por tu amor al Señor.

Las atarás como una señal a tu mano y serán por insignias entre tus ojos; las escribirás en tu casa y en tus puertas. De nuevo, es lo mismo: que todo lo que hagas con tus manos esté atado a la Palabra de Dios, y que todo lo que piensas, todo lo que ven, haga que toda persona sepa que tú eres del Señor. Y lo pondrás en el poste. Muchos judíos lo que hacen es que tienen una mezuzá pegada afuera de la casa, con porciones del Shemá (Deuteronomio 6 y 11) escritas dentro. Salen, la besan y continúan su día. Es una manera de identificar esa casa. De nuevo, lo que está diciendo es: en lo privado de tu alcoba, donde te acuestas y te levantas, o en lo público de tu casa, el Señor es tu Dios.

¿Cómo se resume? Ama a Dios, conoce a Dios, alaba a Dios, adora a Dios, porque para eso fuiste creado. Ahí tú encuentras deleite, y Dios encuentra deleite. Todo lo demás es escrito para nuestro beneficio. Dios no necesita las leyes. Dios no necesita los sacrificios. Dios no necesita la tierra. Dios no necesita absolutamente nada. Él vivía feliz, entregándose a sí mismo, amándose a sí mismo, Padre, Hijo y Espíritu Santo, por la eternidad.

Pero te creó para que pudieras disfrutarlo. De esto se trata Deuteronomio. De esto se trata la Torá. Y de eso se tratará toda la historia de Israel.

*Todas las citas bíblicas, salvo indicación contraria, han sido tomadas de la Nueva Biblia de las Américas (NBLA), © 2005 por The Lockman Foundation. Usadas con permiso.*
